• Juan P. Lema

El cerebro es como la batería del celular

Nuestro cerebro se va agotando a lo largo del día, así como la batería del celular, con cada cosa que pensamos, con cada decisión que tomamos.


Seguramente, ustedes como yo, en algún momento han sentido que la batería de su celular no les rinde y se les agota rápidamente. Empiezan a trabajar y cuando aún no han llegado a medio día, sienten que la carga está cercana al 30% o incluso por debajo de esta. Y esto a pesar de que lo cargaron toda la noche y solo lo desconectaron de la energía al despertarse.


Y seguramente a ustedes les han dicho lo mismo que a mí cuando he compartido esta situación con algunos de mis amigos o compañeros de trabajo: “Cierra las aplicaciones que tienes abiertas; no tengas tantas cosas funcionando en segundo plano y verás como te rinde más la batería”.


Técnicamente no sé si tenga una explicación de fondo para el celular, pero lo he hecho y me ha funcionado. Tal vez se deba a que realmente aunque las aplicaciones abiertas no están en pleno uso, demandan del equipo estar alerta y tener algunos datos a la mano. Cerrarlas evita que esta función se dé, lo cual tiene bastante sentido.


“Cierra todas las aplicaciones de tu cerebro que no estás utilizando, así como lo haces con las de tu teléfono”.

Pues nuestro cerebro funciona igual que las baterías de los celulares. Se va agotando su energía en la medida en que lo usamos a lo largo del día. Y entre más cosas tengamos en la cabeza, mayor será el desgaste que tiene y nos cansaremos o agotaremos más rápidamente. Con una desventaja frente al celular, y es que en cualquier parte encuentras un toma para recargar tu equipo, mientras que es difícil encontrar una cama en la cual acostarte en la mitad de la jornada laboral para recargar tu cerebro. Porque durmiendo y descansando es la única forma cómo recargamos nuestra mente.


Por ello, para evitar la descarga rápida de nuestra mente lo ideal es liberarla de todos aquellos pensamientos que no son importantes y dedicarla solo a pensar en el tema que estemos trabajando. Quizás no eres consciente de esto, pero la mayoría del tiempo nos la pasamos pensando en un montón de cosas al mismo tiempo que estamos trabajando, en una reunión o manejando. Nuestra mente busca cómo no olvidar aquella llamada que debemos hacer, ese correo que debemos enviar, la lista de cosas que debemos comprar y las vueltas que debemos hacer luego de salir del trabajo, entre otras muchas cosas.


Puede que pienses que esto no desgasta tu cerebro pero sí lo hace. Son como todas esas aplicaciones del celular que están funcionando en segundo plano y que demandan energía cerebral para estar activas y no olvidarse. Una clave para evitar que esto te pase es mantener a la mano una libreta o aplicación con tu lista única de pendientes. Anota en ella todo lo que debas hacer y no quieras olvidar en lugar de tratar de recordarlo en tu mente.

“Mantén a la mano tu lista única de pendientes para evitar que tu cerebro se desgaste”.

Se estarán preguntando esto qué tiene que ver con el manejo del tiempo. La respuesta es TODO. Pues en la medida en que nuestro cerebro se agota somos menos capaces de pensar y tomar decisiones. Somos menos capaces de realizar todos aquellos pendientes que tenemos así estamos sentados trabajando. Es entonces cuando rendimos menos; cuando leemos un documento o un artículo varias veces sin ser capaces de entender claramente lo que quiere decir; cuando sentimos que ya no somos capaces de estudiar más o de resolver un problema. Cuando manifestamos que nuestra mente está embotada.

Y esto nos puede pasar o nos ha pasado a todos. Sobreutilizamos el cerebro hasta el punto en el que lo recalentamos y no damos más. Hay autores que indican inclusive que nuestra capacidad de tomar decisiones en un día es limitada. Y que cada vez que tomamos una decisión equivale a que nos gastamos un punto de esta energía cerebral. Y que por ello debemos tomar solo decisiones relacionadas con los temas que son importantes para nuestro éxito, para el logro de nuestros objetivos.


A esto se debe que las personas que saben manejar bien su tiempo tomen pocas decisiones en su día, para tener la capacidad de pensar bien las que tienen que tomar y que son realmente importantes. Un ejemplo de esto es Steve Jobs, quien vestía todos los días igual, para no tener que tomar la decisión de cómo vestirse pues no era una cosa importante en su vida. Así mismo lo hace Mark Zuckerberg. Incluso he leído que Warren Buffet toma solo tres decisiones en el día.


“Warren Buffet toma solo tres decisiones en el día".

Podemos seguir analizando ejemplos y situaciones con las cuales demostrarte que tener la mente ocupada tratando de no olvidar algo o tomando decisiones que no te agregan valor va en contra de tu productividad y del manejo de tu tiempo. Pero si con todo lo que ya te he dicho aún no estás convencido de esta teoría, respóndete lo siguiente: ¿alguna vez, al salir del trabajo, has llegado a tu casa tan cansado que no te ha provocado hacer nada? ¿Ni leer, ni salir, ni siquiera hablar? Pues si la respuesta es afirmativa se debió precisamente a este agotamiento del que te he hablado en esta publicación.

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