• Juan P. Lema

¿Se te dificulta decir 'no'?

Aprender a decir no, de una manera asertiva, es una de las mejores maneras de despejar nuestras agendas, liberar nuestras mentes, aumentar la productividad y disminuir el estrés.

Sé que no soy el único al que se me dificulta decir que no cuando me piden un favor o me invita a alguna parte a la que no quiero ir. Especialmente si la persona que me lo pide es un amigo cercano o alguien que me cae muy bien. Conozco muchas personas a las que les pasa lo mismo. Y si a ti también te pasa, esta publicación te será de mucha utilidad.


Te podrás estar preguntando ¿qué tiene que ver la capacidad de decir no, con la productividad y el manejo del tiempo? La respuesta es: todo. Porque cada vez que decimos que sí a algún favor que nos piden, estamos agregando a nuestros días un pendiente o tarea de otra persona, que seguramente nos está obligando a aplazar nuestros propios compromisos, a quedar mal con nosotros mismos, a dejar nuestros intereses personales para más tarde, de manera que podamos ayudar a los otros primero. Pues generalmente los favores que otros nos piden tienen carácter de urgencia y por ello corremos a hacerlos antes que lo nuestro.


Además, cuando por ejemplo nos invitan a alguna parte a donde no queremos ir pero no somos capaces de decir directamente que no, usualmente acompañamos la respuesta con una mentira piadosa como ‘Tengo algo pendiente por confirmar, lo valido y te aviso’ o ‘Voy a ver si puedo cancelar. Hablamos la semana entrante y te confirmo’. Momento desde el cual tenemos que empezar a recordar en nuestras mentes la mentira que acabamos de decir, para sostenerla luego, cuando nos toque enfrentar de nuevo la conversación frente a la invitación. Es por esto que varios autores dicen que aprender a decir no, nos ayuda a liberar la mente. Y recuerda que el cerebro es como la batería del celular, hay que cerrar aplicaciones para evitar que se gaste y usarlo solo para lo importante y verdaderamente necesario.

Cada vez que no somos capaces de decir que no a alguien, le estamos diciendo que no a uno de nuestros sueños o metas.

Ahora, la solución que les voy a proponer no es que digan no a todo lo que les pidan. Ni tampoco que se vuelvan unas personas hurañas que no ayudan a los demás ni interactúan con nadie. Para nada. Por supuesto que hay que tener vocación de servicio y construir redes de ayuda, especialmente si esto hace parte de tu esencia y personalidad. Pero también hay que desarrollar la capacidad de decir que no podemos ayudar a alguien en los momentos en los que no tenemos tiempo de sobra o cuando tenemos demasiada presión por cumplir compromisos previamente adquiridos con terceros o con nosotros mismos. Y de decir que no queremos ir a algún lugar cuando no nos sentimos con ánimos o deseos de hacerlo. Pues de lo contrario estaríamos viviendo la vida que otros quieren y no la que nosotros mismos deseamos.


POR QUÉ DEBERÍAS DECIR NO MÁS A MENUDO


Generalmente, la incapacidad de decir no, cuando alguien nos pide un favor, obedece a un juicio interno. De no querer ser juzgado como un mal amigo, de parecer mala gente o sonar muy tosco o que vayan a pensar mal de ti por no aceptar. Y, debido a esto, terminamos siendo absolutamente pasivos y condescendientes, diciendo que sí a lo que nos piden, aún cuando no queramos o podamos hacerlo.


Pero lo malo no es solo hacer lo que no queremos, sino que al aceptar, no lo hacemos con tranquilidad, sino que nos queda la angustia y el malestar de tener que hacerlo, de no haber sido capaz de enfrentar esa conversación y, lo peor de todo, muchas veces terminamos haciendo sacrificios y esfuerzos personales y dejando lo nuestro, lo que verdaderamente nos importa, lo que queríamos y lo que nadie más hará por nosotros, en último lugar. Y este es el principal problema.


Recuerda que uno no puede dar de lo que no tiene y para poder servir a otros primero tiene que servirse a sí mismo. Por esto, te invito a abandonar la pasividad, a dejar de decir que sí a todo, sin caer en la agresividad de decir que no a todo o de decirlo de una mala manera que llegue a deteriorar las relaciones con tus amigos o compañeros de trabajo. A aprender a decir que no de una manera asertiva. De encontrar ese punto medio que te permita seguir siendo servicial pero no servil.


EL RETO


Y como el no es como un músculo, cuya única forma de desarrollarlo es ejercitándolo, más que seguir leyendo artículos o libros, más que ver documentales o tutoriales, más que asistir a cursos sobre cómo decir no, ejercítate utilizándolo como respuesta. Para hacerlo, te quiero recomendar un reto que conocí hace algún tiempo y que me gusta mucho, el cual recomiendo a las personas que asisten a mis talleres para que pongan en práctica, y ahora lo quiero compartir acá contigo: di que no a todo lo que te pidan durante dos días.


Tanto en lo personal como en lo laboral. Di que no a todo lo que te pidan o te propongan durante estos dos días, excepto aquello por lo cual te podrían despedir. Y cuando te pregunten por qué, es ahí en donde viene la parte interesante del ejercicio, porque es lo más difícil del reto. Ejercitarse en la explicación del no y aprender a sentirse cómodo diciéndola es la clave.


Te aseguro que después de dos días vas a ver que, aunque duro, no es tan difícil como creías y que la gente no se lo va a tomar tan a pecho como pensabas. Haz el intento y cuando en esos dos días del reto te pidan cinco minutos, di que no los tienes. Cuando te inviten a cine, di que no vas a ir. Cuando te digan si quieres ir a almorzar, di que no. Recuerda, debes ponerlo en práctica para todo lo que te pidan durante esos dos días.


Ahora bien, como sé que lo más difícil será dar la explicación o el por qué no lo vas a hacer, y dado que responder ‘estoy haciendo un reto’ o ‘en dos días te digo’ no son respuestas válidas porque no te están obligando a expresar la verdadera razón detrás de tu negativa, quiero compartirte estas diez formas en las que puedes decir no de una manera indirecta pero asertiva y que seguramente te ayudarán a sentirte muy cómodo haciéndolo:


  • Gracias por tenerme en cuenta, pero…

  • Me encantaría, pero antes debo…

  • En el momento estoy súper ocupado. Tal vez luego.

  • Si me esperas, termino algo y lo miramos.

  • Si te digo que sí incumplo otros compromisos.

  • ¿Podrías recordarme mañana?

  • ¿Es muy urgente? Porque debo terminar esto primero.

  • Revisto mi agenda y apenas sepa si puedo te respondo.

  • No es el mejor momento. Te respondo luego.

  • Creo que no soy la mejor persona para ayudarte.


Ponlo en práctica y me cuentas cómo te va.

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