• Juan P. Lema

Empieza tu día lejos de las redes sociales

Despertarse y tomar el teléfono para darle una mirada al correo y a las redes sociales es una de las prácticas más comunes y dañinas en el manejo del tiempo.

Tengo la mala costumbre de dormir con mi teléfono celular en la mesa de noche. Y no digo que sea mala por las radiaciones que emite o por la influencia que tenga en la calidad de mi sueño, teorías que no sé qué tan ciertas sean. Lo digo porque al tenerlo al alcance de la mano es lo primero que cojo una vez abro los ojos. Y esto sí que es malo para la productividad.


Sé que no soy el único que lo hago. Es más, podría decir que la mayoría de los lectores de este artículo hacen lo mismo que yo: estiran la mano, toman su celular y empiezan a revisar el correo y las redes sociales una vez se despiertan. Y es sobre este último punto de lo que les voy a hablar, porque más que una costumbre, es casi una adicción que nos hace daño. Y como tal hay que tratarla.


Cuando nos despertamos y empezamos a recorrer las diferentes redes sociales para enterarnos de las últimas actualizaciones de nuestros contactos, estamos cometiendo dos errores de cara a la productividad de nuestro día.


PRIMER ERROR


Primero, estamos dejando que algo como navegar las redes sociales, de poca importancia para el logro de los objetivos personales y laborales, sea lo que ocupe los mejores momentos de nuestro día. Aquellos en los que estamos totalmente recargados y descansados.


Nuestro cerebro es como nuestro cuerpo, se agota a medida que va avanzando el día. Y por ello, es justamente al despertar que está en su máximo esplendor. Lo que deberíamos hacer es reservar estos primeros momentos para planear nuestro día, para meditar, para arreglarnos y desayunar con toda la calma, para tomarnos un café con nuestra pareja o nuestros hijos, dándonos tiempo de calidad para nosotros mismos, en lugar de dedicar la mente a saber qué están haciendo o diciendo otros en sus diferentes redes sociales.


SEGUNDO ERROR


Y este es el segundo gran problema. Porque cuando vemos redes sociales lo que está pasando en el fondo de nuestras mentes es que nos estamos comparando con los demás. Sí, ¡comparando! Y esto nos lleva a sentir tristeza y frustración. Y esta sí que es una mala manera de empezar el día: sintiéndose como un perdedor.


En este momento deberán estar pensando que estoy loco y que esto no les pas a ustedes. Sin embargo lean a continuación por qué les aseguro que sí les pasa. La mayoría de las personas publicamos únicamente lo bueno que nos pasa en las redes sociales: el viaje que vamos a emprender, el restaurante en el cual estamos comiendo, la fiesta a la cual fuimos, el carro que acabamos de comprar, la última gracia de nuestro hijo o nuestra mascota. Porque de verdad no conozco a nadie que en sus redes sociales publique la foto de la arepa que se hizo porque no salió a comer con nadie, ni la mamá que pone la foto de su hijo haciéndole una pataleta o regándole la sopa encima, ni tampoco pone nadie la foto orgulloso limpiando la caca de su perro que lo volvió a desobedecer, ni los dos kilos que subió en vacaciones ni la nueva cana que tiene.


Es normal que todos tratemos de mostrar el lado positivo de nuestras vidas. Y eso está bien. Lo que está mal es que el mensaje que le estamos mandando a nuestro cerebro al navegar a través de toda esta información en las redes sociales es que nuestros amigos y personas que seguimos sí pueden, sí tienen, sí logran y nosotros no. Y esto no tiene nada que ver con la envidia o con dejar de alegrarnos por los éxitos de los demás. Tiene que ver con la energía que nos estamos inyectando para empezar el día.


Empezar el día revisando las redes sociales es empezarlo compitiendo con los demás.

Algunos se podrán estar diciendo: ah pero es que yo solo sigo en redes sociales temas de crecimiento personal o de utilidad para mi trabajo. Aunque esto puede ser verdad, realmente es muy difícil filtrar la información que se recibe en las redes sociales ya que cualquiera puede compartir información que nos haga caer en la trampa de la envidia y la desazón.


Otros dirán que ellos solo usan las redes sociales para estar informados y leer noticias. Este tampoco es el mecanismo más idóneo para hacerlo al iniciar la mañana, porque entre noticia y noticia siempre aparecen comentarios cargados de mala energía, que igual van a robarnos la energía y la buena onda con la que amanecemos.


Ahora, no crean que expliqué todo esto para recomendarles que cierren sus perfiles en las redes sociales. Lo que sí les recomiendo es que no sean lo primero que revisen en sus mañanas al despertar. Al principio de este artículo les dije que se debía tratar como una adicción. Por ello lo mejor es no facilitar la oportunidad de caer en ello. Pongan su teléfono a cargar durante la noche en el baño o en otro lugar de la casa, de manera que de manera automática no puedan cogerlo sin tener que levantarse de la cama.


Además, destinen tiempos específicos en el día para ver sus redes sociales. Déjenlo para momentos de menor productividad, en los que estén más cansados y en los cuales no requieran del mejor momento de su cerebro para trabajar, idealmente al final de la jornada. Y sobre todo, fíjense un tiempo límite para navegar en las redes. De lo contrario el tiempo se les pasará sin darse cuenta.


Asuman el reto de vivir una semana sin revisar sus redes sociales al empezar el día y verán lo mucho que ganan, no solo en productividad sino en su estado de ánimo.
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