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  • Juan P. Lema

5 reflexiones para empezar el año

El inicio de año representa una oportunidad única para reconectarnos con nosotros mismos y tener un nuevo comienzo, con más energía y fortaleza. Poténcialo con estas cinco reflexiones.

Usualmente esperamos las festividades de fin de año y los primeros días del año nuevo para desconectarnos de nuestra vida diaria, del trabajo y de las responsabilidades. También lo aprovechamos para descansar y compartir en familia, algunos para viajar y conectarnos con la naturaleza y, casi todos, para al menos bajar el ritmo de vida.


No importa qué tipo de actividad realizaste en esta temporada, lo importante que que este tiempo tiene algo en común para todos: nos recuerda la importancia de disminuir el ritmo para que nos rinda más y de apreciar el poder de las pequeñas victorias y los momentos simples de nuestra vida.


Pero además, estos momentos de calma que nos ofrece el cambio de año, nos brindan también la oportunidad de dejar de correr de una reunión a otra, de una entrega a otra y en general, de estar todo el día apurado en el trabajo con un montón de pendientes por hacer. Por esto es que es el momento perfecto para hacer una reflexión profunda sobre nuestro ser y de hacia dónde queremos dirigir nuestra vida.

De echo, el estado de tranquilidad que la mayoría experimentamos durante estos días, es el estado perfecto para revisar cómo se encuentra nuestra vida y evaluar qué tan felices estamos siendo, para identificar oportunidades de mejora y encontrar soluciones creativas a las cosas que no nos gustan tanto.


Toma un descanso de las redes sociales (así sea durante unas horas al día), disminuye el tiempo en pantalla o dedica tiempo a meditar al inicio o final del día puede ayudarte a propiciar el estado de calma e introspección necesario para que puedas reflexionar sobre estos cinco aspectos, cuyas respuestas seguramente ya estarán dentro de ti, pero que necesitas abrir tu mente y alcanzar un estado de tranquilidad mayor para que las puedas aceptar y acoger.


Te invito entonces a que te respondas por escrito estas cinco preguntas mientras sigues relajado y antes de que empiece el acelerado ritmo de este nuevo año.


1. ¿Qué es lo que más me gusta de mi vida diaria?

Empezar la reflexión con un estado de agradecimiento siempre será una buena idea. Nos ayuda a adquirir una mentalidad positiva con respecto a nuestra vida y a encontrar soluciones en lugar de problemas.


Mira entonces hacia atrás, estos últimos meses, y sé consciente de qué personas, situaciones o actividades de tu vida diaria son las que más te gustan y emocionan. No tiene que ser algo grande. Piensa en simples detalles, rituales y momentos que realmente disfrutaste.


Empieza a escribir todo lo que se venga a tu mente ya que, a medida que lo hagas, más cosas y hechos felices vendrán a tu mente. Seguramente este simple hecho de consciencia te hará añorar con ansias el volver a tu rutina diaria este año.

2. ¿De qué necesitaba un descanso este año?

Después de alcanzar un estado de gratitud con la primera reflexión, vale la pena también preguntarnos qué aspectos de nuestra vida no nos hacen tan felices y cómo podemos mejorarlos.


Es clave llegar a este punto con una mentalidad positiva. No se trata de listar problemas ni quejarnos de lo difícil que ha sido nuestra vida, sino de encontrar soluciones. El poder del cambio está en nuestras manos.

Todas las personas y durante toda nuestra vida nos enfrentaremos con retos y momentos difíciles. Pero este tiempo más calmado de inicio de año es una oportunidad para mirar las cosas con menos apasionamiento y mayor decisión. Ser más jugadores y menos víctimas en nuestras vidas. Hacernos los bobos o no darles la cara a estas situaciones que nos incomodan no las harán mejorar. Solo nuestra acción y decisión podrán hacerlo.


Lista entonces las personas y situaciones de las que te dio alegría alejarte estos días y trata de identificar por qué. Si abordas esta reflexión en un verdadero estado de calma y sin juzgar, las respuestas llegarán a ti. Encontrar los verdaderos orígenes o causas – no culpables – de nuestras dificultades, nos permitirá también contar las mejores soluciones.


Piensa sobre cómo podrías hacer mejor tu regreso a la vida diaria, tanto en lo personal como en lo laboral. Este simple hecho, así no actúes, te ayudará a enfrentar tu vida de una mejor manera. Pero si lo llevas a la acción, el resultado serán aún mucho mejor.

3. ¿Cuál es mi propósito de vida?

Esta época del año también es un momento adecuado para realizar una reflexión más profunda y responderse grandes preguntas sobre el futuro que queremos para nosotros y el tipo de vida que queremos.


Conéctate interiormente y analiza cómo te sientes en tu aspecto emocional (relaciones con las personas que te importan), espiritual (la relación contigo mismo y con un ser superior), físico (tu salud y tu cuerpo), intelectual (tu desarrollo y crecimiento profesional) y económico (el dinero que ganas y las cosas que tienes).


Visualiza en dónde te gustaría estar en 5, 10, 15 o 20 años en estas cinco dimensiones. O piensa qué te gustaría que dijeran de ti en cada uno de estos aspectos al final de tu vida. Y luego reflexiona qué estás haciendo cada día para encaminarte hacia este lugar o si simplemente estás sentado esperando que se dé un milagro o que las cosas lleguen como por arte de magia.

Esta reflexión te permitirá reconectarte con tu ser interior y asegurarte de que las acciones del día a día, sí te están llevando hacia donde quieres ir, en lugar de alejarte o detenerte en tu camino hacia tus metas. Hacerte consciente de tus pasiones en la vida y sentir que las estás persiguiendo para alcanzarlas te hará sentir motivado y positivo.

4. ¿Cuáles son mis metas para este año?

Este también es el momento de fijarnos metas más concretas para este año. Quizás la reflexión anterior, por tener una mirada de más largo plazo, nos lleve a pensar que nuestros sueños son muy grandes o, incluso, inalcanzables. Por ello, siempre es conveniente aterrizar cada uno de estos sueños o propósitos en una meta concreta para cada año, de manera que sintamos que estamos al menos en la dirección correcta y que pronto estaremos un paso más cerca de adonde queremos llegar.


Establece entonces objetivos concretos y realistas en las cinco dimensiones (emocional, espiritual, física, intelectual y económica) que puedan lograrse durante este año. Esto te ayudará a identificar qué aspectos debes cambiar, qué acciones debes realizar y en cuáles debes enfocarte para alinear tu día a día con tu propósito superior.


Un buen punto de partida es que analices las metas que te habías puesto hace un año para ver cuáles cumpliste. Analiza qué te llevó a lograrlas y qué te detuvo para alcanzar las que no lograste. Decide cuáles vas a seguir persiguiendo y también fíjate nuevas metas, en aspectos que han ido cobrando relevancia o en aquellos que te importan y has tenido un poco descuidados. Pero ten cuidado con ser demasiado optimista o ambicioso. Tus objetivos anuales no deberían ser más de cinco o te aseguro que no los lograrás.

5. ¿Qué hábitos me gustaría implementar en mi vida?

Tan importante como analizar tus propósitos de vida y objetivos anuales, lo es revisar los hábitos y rutinas de tu vida diaria. Identifica qué te ayuda a mantenerte feliz y positivo y establece un plan para deshacerte o cambiar aquellos que no lo propician.


Identifica también qué hábitos o rutinas sientes qué te hacen falta en tu vida. Cosas tan simples como meditar antes de acostarte, ejercitarte 10 minutos en la mañana, agradecer al final de cada día o implementar un nuevo pasatiempo, podrían marcar la diferencia para mantenerte en una actitud positiva durante todo el año y ayudarte a cumplir todas tus metas.


Si necesitas más argumentos, ideas o inspiración, lee nuestros artículos anteriores para que recuerdes los beneficios que tienen las rutinas y la importancia de implementar hábitos saludables que potencien tu mañana y tu descanso nocturno.

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