• Juan P. Lema

Las rutinas y sus beneficios

Las rutinas proporcionan tranquilidad y paz mental. Dan sensación de control, autodisciplina, satisfacción y logro. Aprende a implementarlas.

Todos tenemos rutinas. Rutinas en las mañanas, rutinas antes de acostarnos, rutinas familiares, rutinas de cuidado personal. Pero, ¿somos realmente conscientes de los beneficios que traen las rutinas en nuestras vidas?


Las rutinas pueden ser una de las prácticas más efectivas en el aumento de la productividad y en el manejo del tiempo. Nos permiten hacer cosas de manera automática, casi que sin pensarlo, dejando nuestro cerebro libre y disponible para hacer algo más al mismo tiempo, sin que se llegue a considerar que se está incurriendo en el multitasking, el cual no es posible.


Sin embargo, la mayoría de las personas le tienen aversión a esta palabra porque la asocian con actividades aburridas a las cuales no quisieran dedicarles mucho tiempo. Y es que coloquialmente decimos expresiones como “acá en la rutina”, para referirnos a que no hay nada nuevo en nuestras vidas y que estamos haciendo lo mismo de siempre. Igualmente, actividades como lavar los platos, hacer aseo, doblar la ropa y hasta cocinar, son asociadas mayoritariamente con acciones rutinarias.


Ahora, aunque estas asociaciones no están del todo mal, la connotación negativa que se le da a la palabra sí lo está. Pues según la RAE, una rutina es una “costumbre o hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y de manera más o menos automática”. Y en el mundo informático, también de acuerdo con la RAE, se utiliza la expresión rutina para nombrar una “secuencia invariable de instrucciones que forma parte de un programa y se puede utilizar repetidamente”.


Si vamos al fondo de estas definiciones encontramos los beneficios que subyacen detrás de las rutinas y su impacto en la productividad, pues al hacer una actividad una y otra vez, de la misma manera, de forma casi automática, no tenemos que hacer esfuerzos para pensar y, de manera casi segura, obtendremos excelentes resultados. O al menos los mismos que siempre obtenemos.


Por ello, podemos decir que los principios básicos de las rutinas son:


  1. Repetitividad. Repetición diaria, semanal, quincenal, mensual, etc.

  2. Secuencialidad. Siempre se hacen las mismas acciones en el mismo orden.

  3. Automaticidad. No requiere 100% de atención; se realiza casi sin pensar.


Piénsalo bien. Seguramente tienes muchas rutinas en tu vida. Pero si aún no lo tienes claro, te voy a explicar el concepto con una rutina que con seguridad tienes: el baño. La forma como nos bañamos casi todos los seres humanos es una rutina. Mira como cumple los principios:


  • La realizamos periódicamente. La mayoría de las personas lo hacemos todos los días, aunque en algunas culturas y países lo realizan con menor frecuencia, pero en general todo el mundo lo hace con una periodicidad fija.

  • Los pasos que seguimos al bañarnos son los mismos todos los días y además los realizamos en el mismo orden. Piensa en cómo lo haces. Abres el grifo, esperas a que salga el agua caliente, te aplicas el champú, tomas el jabón, te estriegas con la esponja, etc. Obviamente, no todos seguimos el mismo orden ni realizamos las mismas actividades, pero cada uno sí hace siempre las mismas.

  • No tenemos que pensar qué paso sigue o en qué orden hago las cosas. Ni siquiera tenemos que ponernos recordatorios para que no se nos olvide bañarnos, ni tampoco nos damos cuenta a medio día, cuando estamos en la oficina, o después de vestirnos que se nos olvidó bañarnos.


¿Si ves? Por esto podemos decir que el baño es una rutina. Y además esto me da pie para introducir los cuatro grandes beneficios que tienen las rutinas en nuestra vida:


  1. Consistencia. Se obtiene por lo general el mismo resultado en calidad y cantidad.

  2. Certeza. No se olvida realizarlo, ya que hay momentos específicos para hacerlo.

  3. Balance. Se evitan estrés y angustias por temor a olvidar su realización o por la incertidumbre en su resultado.

  4. Liberar la mente. Mientras ejecutamos la rutina podemos pensar y hacer algo más.


Volviendo a nuestro ejemplo del baño, por lo general quedamos bien bañados. Nunca se nos olvida bañarnos – otra cosa es que algún día decidamos no hacerlo –. Y hasta ahora no he conocido a nadie que esté angustiado o abrumado porque tiene que bañarse y no sabe ni cómo ni cuándo tendrá tiempo para hacerlo.


Además, reflexiona sobre el hecho de que muchas veces has escuchado a personas decir, e incluso puede que tú mismo lo hayas dicho, que el baño es el momento más productivo del día. Que muchas veces es allí, mientras te bañas que resuelves problemas o encuentras soluciones a situaciones a las que les dedicaste muchas horas de análisis durante el día o la noche anterior. Y no es precisamente porque el baño tenga una magia solucionadora; es debido a que nuestra mente está totalmente libre y pude enfocarse en pensar, así estemos físicamente haciendo otra cosa.

Finalmente, está demostrado que las personas que no siguen rutinas tienen mayores niveles de estrés que las personas que sí las tienen. Además, la carencia de rutinas está asociada con un mayor nivel de procrastinación, una mayor dificultad para tomar decisiones en la vida diaria y una mayor sensación de falta de tiempo.


CÓMO IMPLEMENTAR RUTINAS

Si quieres aprovechar todos los beneficios de las rutinas, piensa entonces qué actividades realizas en tu vida personal o laboral, de manera periódica, como tomar medicamentos diariamente, realizar un informe cada mes, preparar el material necesario para una clase, empacar tu maleta de viaje, entre otros, y sigue estas recomendaciones para convertirlas en rutinas.


  1. Identifica y lista los componentes, acciones, pasos o elementos que conforman esa actividad o proceso que realizas de manera repetitiva y que quieres convertir en una rutina.

  2. Organízalos en el orden o secuencia lógica en que deban realizarse. Piensa incluso si quieres y puedes adicionar algún paso o componente que te asegure un mayor balance o un mejor resultado.

  3. Realiza asociaciones nemotécnicas que te permitan recordar fácilmente el orden de las actividades o anótalas.

  4. Establece mecanismos o elementos que, en un principio, te recuerden los pasos a seguir, y el momento y la forma como deben realizarse. Inclusive, elaborar listas de chequeo es una muy buena forma de empezar a implementar rutinas en tu vida diaria.

  5. Pon en práctica la secuencia que diseñaste de manera que la vayas interiorizando y se vaya volviendo automática.

  6. Aplica cambios y mejoras que identifiques te puedan ir ayudando a hacer las cosas de manera más rápida o automática.


Establecer una nueva rutina parecería un gran reto. Y es que aprender nuevos comportamientos o nuevas formas de hacer las cosas y hacer que nos perduren en el tiempo es un proceso de prueba y error que toma tiempo. Sin embargo las rutinas nos ayudan a disminuir el caos que hay en nuestros cerebros y nos proporcionan un mayor nivel de tranquilidad y paz mental. Nos dan sensación de control, autodisciplina, satisfacción y logro.


Comparte en los comentarios qué actividades o procesos, tanto de tu vida personal como laboral, has identificado como potenciales rutinas y te vas a comprometer a tratar de transformarlas, con el fin de liberar tu mente y poderla dedicar a pensar en aquello que te importa de verdad.

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