• Juan P. Lema

¿Cómo es tu rutina de la noche?

Las rutinas del final del día son tan importantes para nuestro bienestar y nuestra productividad, como aquellas que realizamos al inicio de las mañanas.


Establecer una rutina o serie de actividades a realizar antes de acostarse, puede ser tan beneficioso para la salud y la felicidad, como la rutina que te recomendamos en nuestra última publicación para empezar tus días de una mejor manera. Piensa que nuestra productividad es el resultado de una serie de acciones que nos preparan en todo momento para dar más de nosotros con un menor esfuerzo. Es decir, la productividad es el resultado del buen manejo de nuestras energías.


Y es que todo el mundo habla de los beneficios de la rutina de la mañana para aumentar la productividad y la energía, pero las rutinas del final del día son igualmente importantes para cerrar un ciclo de bienestar que nos prepare para un descanso reparador y que nos llene de energía para el siguiente día. Así que pon atención a las recomendaciones que te daremos para que establezcas tu rutina antes de acostarte.


Pero no creas que por implementarla vamos a cambiar tu esencia. Lo que te vamos a recomendar puede aplicarse a cualquier hora. Sin importar si eres una persona que se vaya temprano a la cama o si eres de aquellos que, como yo, prefiere hacerlo cuando está bien entrada la noche (o incluso la madrugada).


La rutina o serie de prácticas que te vamos a compartir, te ayudará a conciliar el sueño de una manera rápida y es un muy buen hábito para mejorar tu productividad. Recuerda que la calidad de nuestro sueño es determinante para mantener un balance mental y corporal durante la jornada siguiente.


CÓMO SE HACE


Crear una rutina nocturna para implementar antes de acostarnos es más simple y beneficioso de lo que creemos. Ten en cuenta estas recomendaciones:


  1. Identifica tu ritmo circadiano y aférrate a él. Nuestro cuerpo tiene un reloj biológico que regula nuestro sueño y nos ayuda a identificar cuándo es hora de ir a dormir. Reconocer cuándo es el momento en que nuestro cuerpo requiere ese anhelado descanso es vital para no forzarlo o, como se diría en la mecánica, recalentarlo. Este ritmo no es igual para todos y acostarse más temprano no es algo que nos funcione a todos por igual.

  2. Acuéstate todos los días a la misma hora. Acostumbrar al cuerpo a irse a la cama a la misma hora, es el primer paso para lograr que también se acostumbre a despertar a la misma hora. Además, recuerda que estamos creando una rutina y para que lo sea, debe ejecutarse siempre de igual manera y a la misma hora.

  3. Genera un ambiente de reposo. Mantén tu cuarto lo más oscuro, calmado y fresco posible. Las luces deben ser tenues y ojalá de color cálido. Las luces blancas y muy fuertes alteran nuestros ritmos circadianos y evitan que conciliemos el sueño fácilmente porque ponen nuestra mente en un estado de alerta. Asimismo, controlar los ruidos y la temperatura del cuarto nos ayudaran no solo a conciliar el sueño más rápidamente, sino también a no interrumpirlo durante la noche.

  4. Apaga las pantallas con antelación. Aléjate de dispositivos electrónicos como celulares, tabletas, computadores y televisores al menos entre treinta minutos y una hora antes de acostarte. En lugar de quedarte pegado a la luz de las pantallas hasta antes de cerrar los ojos, dedica estos últimos minutos del día a meditar, a agradecer, a reflexionar, a leer o a planear tu siguiente día. Esto permitirá que el cerebro entre en estado de reposo y olvide la excitación que generan las pantallas luminosas. Además, te ayudará a empezar el siguiente día más tranquilo y con sentimiento de dominio y control de la situación.

  5. Arréglate para dormir. Al igual que nos arreglamos en las mañanas para salir de las casas, debemos arreglarnos para irnos a dormir. Inclusive, en las culturas orientales este momento de privacidad es más importante y relevante que el de las mañanas. Toma un baño, lávate la cara, cepíllate los dientes, aplícate las cremas que consideres. Haz que este sea un momento para quererte, cuidarte y contemplarte. Vuélvelo un ritual de amor contigo mismo. Date este regalo para recompensarte por todos los esfuerzos vividos durante el día.

  6. Evita alcohol y cafeína después de las 2:00 p. m. Pensarás que justo después del almuerzo es aún muy temprano para pensar en la noche, pero si quieres tener un sueño verdaderamente reparador, es desde esta hora cuando debes empezar a prepararte. Estas dos sustancias excitan a la mayoría de las personas y generan en algunos dificultades para dormir. Si tú eres uno de ellos, pon en práctica esta recomendación. Y si no lo eres, ensáyala un par de días para que veas qué cambios positivos te genera y decidas si la quieres aplicar o no.

  7. Come algo ligero. Al igual que el control de las bebidas que ingerimos, también debemos controlar la cantidad y variedad de alimentos que consumimos. La última comida del día debe ser lo más liviana posible y, de ser posible, ingerirse al menos dos horas antes de irse a la cama. Acostarse demasiado lleno está asociado con dificultades para dormir y hasta con pesadillas.


Como te habrás podido dar cuenta, esta serie de recomendaciones van a ayudarte a ir bajando el ritmo que traes durante el día para disponer tu mente y tu cuerpo a un estado máximo de tranquilidad. Recuerda que no por vivir acelerados vamos a lograr más cosas. Que por el contrario, debemos disminuir el ritmo para que nos rinda más.


Finalmente, al igual que con la rutina que te recomendamos crear en las mañanas, esta rutina a implementar antes de acostarte puedes y debes complementarla y ajustarla según tus necesidades y gustos. Recuerda que la clave de la productividad es adaptar las herramientas a nuestra personalidad, sin forzarnos a hacer aquello que no nos trae placer o beneficios.


Una adecuada rutina antes de acostarse será la llave para entrar en un mundo de sueños placenteros y reparadores que aseguren tu productividad laboral y personal.

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