• Juan P. Lema

Evita el consumismo informativo

Es tanta la cantidad de información que se produce hoy en día que nunca tendremos tiempo para consumirla. Parece una actividad útil pero puede ser uno de los mayores ladrones de tiempo.


Estamos en la era de la información. Creo que nadie puede decir lo contrario. Nunca antes habíamos estado expuestos a tal cantidad de datos. Cada día se generan más y más documentos, artículos, investigaciones, libros, películas y documentales. Tantos, que así dejáramos todo a un lado, y nos dedicáramos solo a consumir información sobre los temas que nos gustan, nunca terminaríamos de consumir todo lo que se genera. Y esto sí que es un problema.


Porque recibimos a diario tantísima carga informativa, y a la vez tanta presión interna y externa por mantenernos informados, que el deseo de consumo de datos nos lleva a ocupar una gran cantidad de tiempo en ello. Cada vez más.


Pero, ¿te has detenido a pensar qué tan útil te es la información que estás consumiendo? Y no me refiero a un simple ‘Es necesario para estar actualizado’ porque es mentira. Para estar actualizado no se requiere consumirá tanta información. Me refiero a qué valor te está generando la información que estás consumiendo en el logro de tus objetivos, tanto laborales como personales. ¿Te has puesto a analizarlo?


Deberías hacerlo, porque la mejor forma de evitar que el consumo de información nos robe tiempo es ingiriendo solo aquello que requerimos de manera inmediata e importante, es decir, consumir solo lo que nos aporta al logro de nuestros objetivos de cada año y no todo aquello que se nos atraviese o aquello que pensemos que de pronto nos pueda llegar a ser útil en un futuro.


Ahora bien, sé que hacer este discernimiento no es una tarea fácil y por ello quiero compartirte cinco claves que me gustan, y que me han funcionado desde que las puse en práctica. Con ellas quiero ayudarte a evitar el consumismo informativo y que de esta manera puedas recuperar algo del tiempo que esta actividad te roba:

  1. Darse de baja: la mejor manera de no consumir información es no recibiéndola. Por ello dejé de recibir periódicos que llegaban de manera gratuita a mi casa, revistas de los seguros y centros comerciales, boletines electrónicos, newsletters y otro montón de mensajes que me llegaban con regularidad invitándome a leer noticias y artículos de todo tipo. Algunos de actualidad, otros de temas específicos y unos más relacionados con temas de mi profesión o mi trabajo. Fui muy selecto y quede activo solo en un par de boletines. No saben la cantidad tiempo que liberé y la verdad no me ha hecho para nada falta esa otra cantidad de información. Ni la extraño.

  2. No terminar: esto aplica para libros, películas, artículos, documentos, etc. Durante muchos años me jacté de solo haber dejado un libro a medias en mi vida (uno del Papa Juan Pablo II que me habían regalado) y de nunca haberme salido de cine. Siempre que empezaba a consumir un libro o una película, así no me gustara, avanzaba esperanzado en que se fueran a poner mejores. Así mismo sucedía con los artículos y los documentos. Pero ya no lo hago. Ya aprendí a dejarlos empezados. Si no fueron capaces de cautivarme en los primeros minutos los cambio por uno que sí lo haga. Y eso me hace feliz, pues entiendo que el tiempo que dedico a consumir información es más valioso que el libro, la serie o la película misma y en una mañana he empezado hasta tres libros dejando a un lado a autores que, por más reconocidos que sean, no me han logrado cautivar. Bueno, también puedo decir que dejé empezada la película Roma, pero sé que no es ninguna gracia porque a muchos les pasó lo mismo. Y ni después de haberse ganado el Oscar me dieron ganas de terminar de verla.

  3. Aprovechar tiempos muertos: tener a la mano un libro, un artículo o un documento para consumir en un tiempo muerto es una clave para aprovechar la espera antes de una cita, el retraso de un vuelo o un cambio de planes en la agenda no previsto. En lugar de desperdiciar nuestro tiempo accediendo a las redes sociales para ver cuál es la última novedad en Facebook o en Instagram, o ponerse a jugar en cualquier aplicación del celular, he aprendido que leer en el celular, usando la aplicación del Kindle es tan cómodo, e inclusive mucho más practico, que hacerlo del libro mismo. Ahora no tengo excusas y siempre tengo en mi bolsillo a toda hora decenas de libros y artículos pendientes por leer, para los cuales aprovecho cualquier momento que me queda disponible.

  4. Realizar una dieta hipoinformativa: esta práctica no la hago todos los días ni todas las semanas, pues al igual que todas las dietas no se puede ser extremista con ella, pero sí la hago con mucha regularidad. Funciona de la siguiente manera: durante unos días (ojalá una semana completa) no se debe consumir ninguna información; ni en redes sociales, ni en radio, ni en prensa, ni en revistas, ni en televisión. Solo se puede leer libros de entretenimiento o relajación; no es válido informarse en ningún sentido. Ahora bien, para no pasar como un desinformado o desadaptado durante esos días, les recomiendo seleccionar a alguien de su familia o trabajo que se mantenga bien informado para que todos los días le pregunten qué ha pasado y en un par de minutos los actualice. Así estarán preparados por si alguien les pone como conversación el tema del día. Pónganlo en práctica y verán todo el tiempo que liberan en su día a día. Y a lo mejor –como yo– se vuelven adictos a esta dieta.

  5. ‘Contratar’ quién te filtre: finalmente, esta recomendación requiere de terceros a quienes debes contratar para que te filtren documentos, artículos, libros, series, películas o cualquier otro tipo de información. Cuando digo contratar, no me refiero específicamente a pagarles, lo que quiero decir es solicitarles su ayuda para que revisen y escojan lo mejor de lo que les pases. Por ello es vital que confíes en su criterio pues solo leerás o consumirás la información que esa persona te pase o te recomiende. Así, en lugar de leer diez artículos, le pides a un colaborador que los lea y que te indique cuáles son los tres mejores y esos son los tres que leerás. O en lugar de ver cinco series en Netflix le pides a un amigo que se las vea y te diga cuál de las cinco es la mejor y solo te ves esa.

Todas las recomendaciones pueden aportarte mucho pero quizás no todas van con tu personalidad o con tu estilo. Escoge las que más te gusten y ponlas en práctica. No solo te liberarán mucho tiempo sino que se te darás cuenta de que no requerirás consumir tanta información para mantenerte informado y poder mantener conversaciones con los demás.

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