No decidas todo como si te fueras a tatuar
- Juan P. Lema

- hace 6 días
- 4 min de lectura
Si dedicas mucho tiempo a tomar decisiones, pensando todo como si te fueras a tatuar, aprende modelos para decidir más rápido sin sacrificar calidad.

Tomar decisiones no debería sentirse como cargar una piedra cuesta arriba. Pero muchas veces lo es. Te demoras eligiendo qué proyecto empezar, qué correo responder, qué plato pedir, qué ropa ponerte, qué serie dejar de ver. Y mientras decides… te desgastas.
El problema no es que tengas demasiadas decisiones. Es que estás tratando todas como si fueran tatuajes que te vas a hacer.
SOMBREROS, CORTES DE PELO Y TATUAJES
Hay una forma sencilla de dejar de sobrepensar casi todo en tu vida. Piensa en las decisiones como si fueran una de estas tres cosas: sombreros, cortes de pelo o tatuajes.
La mayoría de las decisiones que tomamos diariamente son sombreros. Te los pruebas y si no te gustan, te los quitas. No pasa nada. Algunos ejemplos son cambiar de app, probar un nuevo hábito, decir que sí a un plan, escoger un plato del menú, cambiar la hora a la que entrenas.
Todas ellas tienen en común que tienen un costo bajo, son reversibles, implican un riesgo mínimo. Estas decisiones deberían tomarse rápido, sin drama, sin análisis infinito. Pero no siempre lo hacemos.
Algunas otras decisiones son cortes de pelo. Puedes equivocarte, puede que te sientas raro un tiempo, pero el pelo vuelve y crece. Entre los cortes de pelo se encuentran decisiones como cambiar de equipo, probar una nueva línea de negocio, mudarte de casa, aprender algo distinto.
Estas decisiones pueden incomodar, puede que otros te opinen al respecto. Pero dentro de un año, nadie se acuerda. Y aun así, las postergamos como si fueran permanentes.
Y sí, algunas otras decisiones son tatuajes: elegir con quien asociarte, casarte, tener hijos, firmar ciertos contratos, vender tu empresa. Ahí sí hay que tomar las decisiones muy despacio, con reflexión.
Pero la trampa está en esto: solo un pequeño porcentaje de tus decisiones son tatuajes.La mayoría son sombreros y estás gastando energía de tatuaje en decisiones de sombrero.
POR QUÉ TE CUESTA DECIDIR RÁPIDO
Porque no priorizas, porque no filtras, porque no distingues importancia de urgencia, porque todo parece igual. Y cuando todo parece igual, todo pesa.
Aquí entran algunos modelos mentales que te devuelven claridad y te ayudan a decidir más rápido:
1. Principio de Occam: lo simple primero
Si tienes varias explicaciones posibles para algo, la más simple suele ser la correcta. No necesitas cinco teorías para explicar por qué alguien no respondió tu mensaje. Tal vez está ocupado. No necesitas revisar todo el menú de un restaurante para elegir qué comer. Si tiendes a ir sobre seguro, pide de una vez lo mismo de siempre. No necesitas un análisis estratégico complejo para decidir si probar algo nuevo. ¿Es reversible? Entonces prueba. La simplicidad acelera.
2. Principio de Hanlon: menos paranoia, más eficiencia
Nunca atribuyas a la maldad lo que puede explicarse por distracción o incompetencia. Cuántas decisiones retrasas porque estás interpretando mal una intención. Te invitan a una reunión y asumes política. Recibes un mensaje corto y asumes molestia. Alguien no te incluye y asumes exclusión. La mayoría de las veces nadie está conspirando contra ti. Decidir más rápido también implica dejar de dramatizar.
3. Método de la inversión: piensa al revés
En lugar de preguntar: “¿Cómo hago para que esto salga perfecto?” Pregúntate: “¿Qué haría que esto fracase con seguridad?” Y evita eso.
Si quieres decidir rápido sobre tu salud: fracaso seguro = no moverte, no dormir, no salir al sol. Haz lo contrario.
Si quieres decidir rápido sobre productividad: fracaso seguro = decir que sí a todo, no priorizar, no eliminar. Haz lo contrario.
4. Ley de Pareto: no todo pesa igual
El 80% de los resultados viene del 20% de las acciones. Entonces ¿por qué dedicas el mismo tiempo mental a todo? Decide rápido lo trivial y decide con más pausa lo estratégico. No uses la misma energía para elegir tu almuerzo que para elegir tu socio. La velocidad correcta depende del impacto.
El verdadero ahorro de decidir más rápido no es tiempo, es energía mental. Ya que cada decisión abierta, cada decisión aún no tomada ocupa espacio en tu mente. Es como tener pestañas abiertas en el navegador, no siempre las miras pero consumen memoria de su procesador. Decidir rápido lo reversible libera espacio para decidir mejor lo importante. Y eso cambia todo.
UN SISTEMA SIMPLE PARA DECIDIR MÁS RÁPIDO
Cada que te enfrentes ante la toma de una decisión que no te sea fácil o rápido enfrentar y antes de dedicar mucho tiempo a sobrepensar algo, pregúntate: ¿Es sombrero, corte o tatuaje? ¿Es reversible? ¿Importará en un año? ¿Estoy complicando algo simple?
Si es sombrero → decide ya.
Si es corte → decide pronto.
Si es tatuaje → reflexiona bien.
Pero no mezcles categorías. Ten en cuenta que decidir rápido no es ser impulsivo, es asignar el nivel correcto de energía a cada elección. No todo merece una tormenta mental. La mayoría de tus decisiones solo necesitan movimiento.




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