• Juan P. Lema

Cómo aumentar la concentración

Técnicas que puedes aplicar para aumentar tus niveles de concentración y lograr así más y mejores resultados.

Lograr y mantener un alto nivel de concentración en todo lo que hacemos, es una de las claves para alcanzar más y mejores resultados. No en vano, todos los expertos en productividad dedicamos tanto tiempo a evangelizar sobre el mal que hacen las interrupciones y las distracciones, pues en últimas, su efecto es que disminuyen, o incluso acaban con, nuestra concentración.


Asimismo, recuerden cuántas veces hemos hablado sobre las desventajas que tiene el atender varios frentes al mismo tiempo o lo que algunos llaman ser multitarea y cómo este mal hábito, que en realidad es un mito, es uno de los mayores detractores de nuestra productividad.


Ahora, si partimos del hecho de que estar concentrados es estar enfocados, podemos decir que la concentración es importante en todos los ámbitos de nuestras vidas; no solo en el qué hacer diario. Si hacemos una revisión detallada de los diferentes conceptos y temas que hemos desarrollado en este blog, podrán darse cuenta de que es una constante mantener el foco y concentrar nuestra atención en pocos frentes. Debemos reducir el número de objetivos que nos fijamos cada año; la cantidad de tareas por hacer que nos establecemos como meta; los hobbies que queremos aprender; las personas con las que queremos pasar tiempo de calidad. Pues bien dice el adagio popular, quien persigue dos liebres no alcanza ninguna.

Sin embargo, sabemos que del dicho al hecho hay mucho trecho. Y alcanzar un alto nivel de concentración es algo que requiere no solo de decisión. Requiere también de técnicas que nos ayuden a ponerlo en práctica. Pues incluso, a pesar de tener claro y ser conscientes de las bondades que trae una alta concentración para obtener una mayor productividad, aplicarlo es algo complicado para la mayoría de las personas.

Por ello, les compartimos a continuación algunas técnicas sencillas que les permitirán aumentar sus niveles de concentración y poder así lograr más y mejores resultados cada día:


1. Definir la actividad clave: cada día debemos identificar y establecer una y solo una tarea clave. Aquella que es la más importante. Esa que, aunque no podamos hacer nada más, con terminarla sentiríamos que hemos logrado algo valioso en nuestro día. Y es que aunque tengamos muchas cosas por hacer cada día, siempre debemos tener claro qué es eso no negociable, ante lo cual no vamos a ceder. Ni ante deseos internos ni ante presiones externas. Eso que nos vamos a proponer no procrastinar por ningún motivo. De esta manera vamos a propiciar que el resto del día y la organización de las demás tareas giren en torno de esta actividad.

2. Manejar la energía: sabemos que el tiempo que nos toma hacer cada tarea depende no solo del tipo de actividad, sino del momento del día en el que la realicemos. Cada uno tiene momentos en que es más productivo para ciertas cosas y desaprovecharlo es hacer que nuestra carga energética juegue en contra nuestra. Por algo se dice que debemos administrar nuestra energía y no nuestro tiempo, pues nada nos ganamos aplicando técnicas de manejo del tiempo si estamos bajos de energía. Así, no debemos desperdiciar el inicio de la jornada, que es el momento más productivo del día, realizando actividades operativas o reuniones, sino que debemos dedicarlo a realizar aquella tarea que elegimos como la actividad clave. Como la más importante, la cual por lo general es la más difícil y la que más concentración y desgaste cerebral demanda.

3. Aplazar la revisión del correo electrónico: en línea con la recomendación anterior, nunca deberíamos revisar el correo electrónico en las mañanas y mucho menos a primera hora. Siempre debe dejarse la revisión del correo para el momento en el que hayamos terminado la actividad clave que nos fijamos para el día. Hacerlo de otra manera implica que vamos a procrastinar, a priorizar nuestro día según las demandas de los demás y no según nuestras propias prioridades. Implica también que vamos a desgastarnos y a desperdiciar nuestro momento más valioso realizando actividades operativas. Deja la revisión del correo para las 9:00 a.m., las 10:00 a.m. o incluso las 12:00 m. ¿Qué es lo peor que te puede pasar? Que te van a llamar para que atiendas algo urgente. Pero seguro no pasará todos los días. Créeme, revisar el correo a primera hora es una de las peores prácticas corporativas y uno de los cambios a los que son más reacias la mayoría de las personas. Pero recuerda que si quieres obtener resultados diferentes, no puedes seguir haciendo las cosas de la misma manera.

4. Alejar el celular: al igual que el correo, el celular es una gran fuente de distracción. Y mirarlo frecuentemente propicia que perdamos el foco y que no logremos terminar ninguna tarea por completo, a pesar de estar ocupados todo el día. Por algo se dice que para poder concentrarnos en algo, debemos ignorar todo lo demás. Es decir, si queremos enfocarnos en algo, debemos decir que no al resto de cosas. Por ello, no solo no debemos revisar todo el tiempo nuestro celular, sino que para evitar la tentación de mirarlo, es recomendable alejarlo de nosotros dejándolo en otro cuarto o en un cajón, o al menos ponerlo en modo ‘no molestar’. La idea es evitar que el automatismo con el que usualmente lo revisamos nos vaya a ganar y solo sean las llamadas importantes las que logren propiciar una interrupción.

5. Trabajar en modo pantalla completa: para lograr sacar adelante cualquier tarea que estemos realizando, es necesario alejar de nosotros todas las distracciones posibles. No solo las físicas, sino también las electrónicas. Y aunque ya les compartí técnicas para dominar el correo y el teléfono, es necesario alejar otro tipo de llamados a la desconcentración. Por ello, no solo es conveniente desactivar todas las notificaciones en nuestro computador, especialmente las del correo y las de los sistemas de mensajería instantánea, sino que también es recomendable trabajar siempre en el modo pantalla completa. De manera que no veamos ningún otro icono, barra de tareas, acceso o botón. Que no podamos ver ni siquiera la fecha ni la hora. Que ningún elemento visual nos distraiga, nos llame la atención o nos aleje de nuestro foco y nos evite culminar, sin interrupciones, eso con lo que nos hemos comprometido para cada día.

Atrévete. Pon en práctica estas cinco recomendaciones al menos un día a la semana y verás el impacto tan grande que tendrás en tus niveles de concentración y por ende en tu productividad.

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