• Juan P. Lema

Por qué no podemos decir que no

Identifica las razones por las que se te dificulta decir que no y encuentra así fundamentos para cambiar este perjudicial hábito.


A lo largo del tiempo que vengo ayudando a las personas a tener más control y dominio de su tiempo, una de los comportamientos que me ha causado más curiosidad es la dificultad que la gran mayoría de las personas tenemos para decir que no. Una palabra tan corta, una instrucción tan poderosa y que nos libera de tantas cosas por hacer, no solo en nuestras agendas, sino también en nuestras mentes, pero que definitivamente en una cultura filial y de relaciones como la latina se vuelve casi un imposible.

Ya en una publicación anterior debatimos sobre la importancia de saber decir que no, les detallé por qué deberían decir que no más a menudo y hasta les di algunos tips para que aprendieran a hacerlo de una manera asertiva y sin que los percibieran como personas agresivas o faltos de compromiso o interés. Por ello no voy a profundizar sobre estos aspectos.


Sin embargo, como una de las claves para el mejoramiento y la evolución de los seres humanos es la creación de autoconciencia y la identificación de las barreras internas que tenemos y limitan nuestro crecimiento, hoy quiero detallarles algunas razones por las que a la mayoría de las personas se nos dificulta decir que no. Estoy seguro de que si encuentran las que los impactan a ustedes en un mayor grado, van a poder poner en práctica las recomendación dadas para volverse unos expertos asertivos en el arte de decir que no.


Ahora bien, la gente tiene problemas para decir que no por muchas razones. A continuación veremos solo algunas de ellas. Y te invito a que las leas a manera de test, es decir, tratando de identificar si cada una de estas razones te aplica a ti. Y como en todos los test, entre más razones tengas para que se te dificulte decir no, más oportunidades de mejora tienes. Pero lo bueno es que ya sabrás en qué temas o aspectos deberás trabajar para mejorar.

1. Para evitar ofender


La mayoría de las personas asociamos decir no con una respuesta que no esperamos ni queremos recibir. Y por eso mismo no la decimos. Pensamos o asumimos que si decimos no vamos a molestar al receptor de la respuesta. Y precisamente para evitar ofenderlo o hacerlo sentir mal, especialmente cuando esta persona nos importa, evitamos decir que no.


No debemos temerle a decir que no. Lo que debemos hacer es aprender a decirlo con respeto. Así, no solo nos respetamos a nosotros mismos, sino que también respetamos a los demás. Este conocimiento nos liberará de sentirnos culpables por haber dicho que no.

2. Para evitar decepcionar


Similar al sentimiento anterior, muchas veces no somos capaces de decir que no por el simple hecho de no decepcionar a esa persona que nos está pidiendo algo. Y no es que esa persona nos haya manifestado que al negarnos a hacer lo que nos pide lo decepcionaríamos, sino que es un sentimiento nuestro que asumimos como respuesta cierta de parte del otro ante nuestra negativa.


La solución para esto es abrir la conversación con el otro. Y explicarle las razones que tenemos para no aceptar la solicitud que nos hace y manifestarle abiertamente que en ningún momento lo queremos decepcionar. Verán que esta errada idea de la decepción rara vez saldrá como una posibilidad tras haber dado una negativa. Además, recuerda que sentir remordimiento por cuidarte y ponerte de primero no es adecuado. Debemos ponernos nuestra máscara de oxígeno primero, antes de poder ayudar a los demás.

3. Para no parecer egoístas


A menudo adoptamos una actitud de decir que sí a todo, actuando de una manera pasiva, con el fin de que los demás no piensen que somos egoístas o que solo pensamos en nuestro propio bienestar. Es nuestra manera de demostrar nuestro amor e interés por los otros.


Sin embargo, si siempre anteponemos las necesidades de los demás a las nuestras, nos la vamos a pasar sufriendo, sudando la gota amarga y sintiendo que no tenemos tiempo para todo aquello que nos importa y que de verdad queremos alcanzar.

4. Para ayudar a los demás


En nuestro medio es muy común que se valore – o incluso sobrevalore – la actitud de servicio. Esto, unido a la característica de un tipo de personalidad en donde la mejor forma de sentirnos bien con nosotros mismos es siendo serviciales, entregándonos al servicio de los demás, nos lleva a tener una visión miope de las relaciones humanas.


Nuestro dinero, nuestra energía, pero sobre todo nuestro tiempo son limitados. Por ello es importante que seamos selectivos en la forma en la que los gastamos y con quien los gastamos. Recuerda que cuando decimos que sí a algo, es porque le estamos diciendo que no a otra cosa. Cuando aceptamos hacerle un favor a alguien, le estamos diciendo no hacer ejercicio, leer, descansar o emprender ese proyecto personal que tanto nos ilusiona.


5. Para que otros nos aprecien


Somos seres colectivos y por ende buscamos encajar y ser apreciados por quienes nos rodean. Llámalos como quieras: familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc. En general buscamos la aceptación por parte de ellos. Queremos que nos aprecien y nos valoren. Y erróneamente creemos que al decir que sí a todo lo que nos piden vamos a lograrlo.


Pero es todo lo contrario. La fortaleza de nuestro carácter y de nuestra personalidad, nuestra capacidad de comunicarnos de manera asertiva, que se evidencian al decir que no de una manera adecuada, son los que nos llevan a ser más apreciados y respetados por quienes nos rodean. Además, porque van a poder darse cuenta de que cuando les digamos que sí, es porque de verdad tenemos interés y deseo de hacerlo y que no es por el mero hecho de agradar.


6. Para no perder oportunidades


Cuando nos relacionamos con personas que consideramos más importantes que nosotros, o que tienen un mayor grado de autoridad, como nuestros jefes, muchas personas tenemos mayores dificultades para decir que no. Nos preocupa que si no hacemos los que nos piden van a dejar de valorarnos o que no van a pensar en nosotros para cuando aparezcan nuevas o mejores oportunidades.


No podemos dejar que nuestra mente crea que por un solo comportamiento o negativa la percepción que los demás tienen sobre nosotros vaya a cambiar. Y peor aún, no podemos dejar que nosotros les agrademos a los demás simplemente por hacer lo que ellos quieren sin permitirnos ser nosotros mismos y que nos quieran, aprecien y valoren por lo que somos. Si lo hacemos así, con seguridad nos van a llover nuevas y mejores oportunidades, más alineadas con lo que para nosotros es importante.

7. Para prevenir el conflicto


En todas las relaciones, bien sea personales o laborales, el conflicto es imposible de evitar. Si utilizamos la evasión a decir que no como una forma de evitarlo, lo que estamos haciendo es aplazarlo y potenciarlo, porque similar a las ollas a presión, nuestras mentes estallarán cuando ya no les quepa un falso sí más.


Y aunque tampoco es necesario vivir en un conflicto eterno, lo que sí podemos hacer es aprender a manejarlo en sus etapas iniciales, lo cual es además lo más sano para toda relación. Y la mejor manera de hacerlo es aprendiendo a decir no de una manera asertiva, antes de que se caldeen los ánimos y de verdad se deterioren las relaciones. Pero para esto hay que ser valiente y decidido, pues aceptar el conflicto y controlarlo requiere de determinación y decisión.

Finalmente ten en cuenta que cuando decimos que sí a otra persona, queriendo en el fondo decir que no, lo que significa es que estamos valorando más el tiempo de los otros que el nuestro. Es decir, tenemos baja nuestra autoestima. Diciendo que sí estamos alimentando ese dañino sentimiento que se comporta en nuestras mentes de una manera tóxica.


El tiempo de todas las personas es igualmente valioso y el costo de las horas o los minutos no depende del cargo ni de la posición que se tenga en la sociedad. Fortalecer la capacidad de decir que no es trabajar en aumentar nuestra autoestima. Y esto redundará no solo en una mayor cantidad de tiempo disponible para lograr nuestras metas, sino también en una mejora increíble en todo lo que está a nuestro alrededor. Nuestras capacidades se verán potenciadas.


*Inspirado por The Art Of Saying NO de Damon Zahariades

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