• Juan P. Lema

¿Qué tipo de procrastinador eres?

Tener metas claras no es suficiente cuando dejamos que la procrastinación nos aleje de ellas. Identifica qué tipo de procrastinador eres y contrólalo, para que puedas concretar todo lo que te propones.

Todos procrastinamos. Así creas que no lo haces, es algo que todos hacemos. Te lo aseguro. Siempre hay algún tipo de actividad que no sabemos hacer, que no nos gusta, que nos parece difícil o que simplemente no sentimos ganas de realizar y por ello la aplazamos una y otra vez, posponiendo su ejecución hasta el momento justo en el que nos vemos obligados a hacerla, bien sea porque llegó su plazo límite o porque alguien más nos pidió que la hiciéramos.


Lo complejo de la procrastinación es que raras vez admitimos que estamos procrastinando algo. Simplemente lo justificamos con excusas como que algo más urgente o importante surgió, que no hemos tenido tiempo y un sinnúmero de razones más.

Ahora, si bien la mayoría de las personas no reconocemos ante los demás que procrastinamos, en el fondo nosotros mismos sí sabemos que lo estamos haciendo. Y reconocer que lo hacemos es el paso más importante para poderlo combatir porque recuerda que practicar la procrastinación equivale a optar por un dolor largo en lugar de uno corto.


Pero como no todos procrastinamos por las mismas razones, no todas las soluciones nos sirven a todos. Por ello, el primer paso para combatir la procrastinación es identificar que tipo de procrastinador eres, de manera que puedas implementar medidas que se ajusten al tipo de causa que origina tu problema.


Valida qué tipo de procrastinador eres entre los siguientes perfiles que detallo a continuación y aplica la solución recomendada:


1. EL SOÑADOR:

Sobrestimas tus capacidades y subestimas los retos a los que te enfrentas. Usualmente piensas que las tareas van a ser muy fáciles pero inevitablemente terminan siendo más complejas y tomándote más tiempo del estimado. Usualmente haces lo que te apetece en cada momento , olvidando o ignorando los planes realizados o las prioridades que tienes, porque piensas que igual habrá que hacer finalmente todo sin importar el orden. Solución: convierte tus sueños en metas específicas y divide los proyectos en pequeñas tareas.


2. EL PERFECCIONISTA:

Fijas la vara muy alta y siempre esperas mucho de ti mismo y de los demás. Tiendes a enfocarte en los detalles y a perder de vista el panorama completo. Tu temor por cometer errores, equivocarte o que te perciban como inadecuado evita que completes o incluso empieces a realizar cierto tipo de tareas que no dominas muy bien. Solución: adopta la mentalidad de que un nivel de resultados del 80% es adecuado, fíjate un límite de tiempo para cada tarea y enfócate más en la meta que en los detalles.

3. EL CREADOR DE CRISIS:

Te encanta dejar todo para el último minuto y siempre piensas que aún hay tiempo suficiente para hacer cualquier cosa. De hecho, eso te produce una adrenalina que disfrutas. Necesitas de esta presión que genera la falta de tiempo para decidirte a hacer algo. Con frecuencia ignoras las tareas importantes, para luego abordarlas de manera frenética en el último minuto. muchas veces con resultados mediocres. Solución: usa la técnica Pomodoro, toma pausas regulares para recuperarte, antepone las fechas límites y estableces una adecuada rutina para empezar tu día.


4. EL DISTRAIBLE:

Dejas que otras cosas y personas ocupen tu tiempo, justificando la necesidad o urgencia de hacerlo. Antepones la revisión de tu correo, chat y redes sociales a la iniciación de cualquier tarea, con la excusa de revisar que no haya nada urgente que se te vaya a pasar. Sin embargo esta revisión te toma más tiempo de lo previsto y terminas sin tiempo para hacer lo que deberías haber hecho. Solución: usa la técnica Pomodoro, desactiva las notificaciones de tu teléfono y computador, utiliza una aplicación para bloquear chats y redes sociales durante tu horario laboral.


5. EL OCUPADO:

Te mantienes ocupado, por lo cual no te queda tiempo para nada. Te encanta ser multitarea y te jactas de ello. Se te dificulta priorizar e identificar lo que es realmente importante. Tu lista de pendientes es interminable y te la pasas el día corriendo de un lado para otro haciendo cosas todo el día aunque rara vez terminas alguna. Solución: haz todos los días una lista con las 3 metas que quieres lograr en la jornada y sé consciente sobre el nivel de importancia de las cosas que estás haciendo (hacer lo correcto es mejor que hacer muchas cosas).

6. EL EXCESIVO:

Asumes que en tu día no habrá ningún contratiempo y por ello incluyes en tus planes más de lo que puedes hacer. Te mantienes excesivamente ocupado y nunca tienes tiempo para realizar algo que aparezca a última hora porque tu agenda está llena de principio a fin. Hasta tu tiempo libre vive lleno y no te queda tiempo para descansar. Piensas que un minuto de descanso es un minuto perdido. Solución: no te comprometas con hacer muchas cosas, fíjate metas realistas y deja siempre un 20% de tu tiempo sin planificar para que puedas atender imprevistos.

7. EL PREOCUPADO:

Tu miedo al fracaso evita que empieces o termines tareas porque temes no ser exitoso. No es que te preocupe que las cosas salgan perfectas, sino que te preocupas por no ser lo suficientemente bueno haciendo algo y por ello no empiezas. Con frecuencia dudas de tus habilidades y te paralizas de solo pensar “qué pasaría sí…”. Solución: haz la tarea más difícil a primera hora del día, divide las tareas grandes en actividades más pequeñas y asegúrate de que tus metas sean realistas y alcanzables.

8. EL PEREZOSO:

Te reconoces como alguien perezoso y que prefiere descansar que trabajar. Antepones tu placer a tus deberes y no se te da nada dormir o hacer actividades de ocio antes que tus compromisos pendientes. Piensas que esta es tu forma de ser, que no tienes formas de cambiarla y por ello ni lo intentas. Solución: aleja todas las distracciones que tengas cerca, utiliza la técnica pomodoro y establece rutinas laborales.

9. EL CONSUMIDOR:

Sientes que la mejor forma de hacer algo es preparándote para ello. Siempre buscas totorales, videos, libros e instructivos actualizados que te permitan mejorar de alguna forma o adquirir conocimientos que te ayuden a lograr mejores resultados. Por esto no empiezas una tarea hasta no haber consumido algún tipo de conocimiento actualizado al respecto. Solución: fíjate tiempo límite o número de fuentes a consultar para inspirarte o adquirir conocimientos y establece fechas límite para empezar a ejecutar las actividades.

10. EL DESAFIANTE:

Evitas ponerte a trabajar en cualquier cosa que consideres que no es absolutamente necesaria. Sientes que muchos de tus pendientes son solicitudes innecesarias que te vana consumir tu tiempo y por ello las pospones todo lo que más puedas. Solución: aprende a decir que no en lugar de aceptar todo lo que se te pide, fíjate fechas límite para aquello que no lo tiene y comprométete públicamente a hacer aquello que quisieras hacer pero no es absolutamente necesario.

Ya que identificaste que tipo de procrastinador eres, te invito a que pongas en práctica las soluciones que te indicamos y otras técnicas que te hemos compartido antes en este blog para combatir la procrastinación. Sin embargo, ten en cuenta que no necesariamente eres el mismo tipo de procrastinador siempre. Puede que en algunas situaciones, tipos de tareas o personas procrastines por una razón y en otras por otra. El autoconocimiento es la clave para que tu diagnóstico y la solución a implementar sean lo más asertivos posible.

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