Soy adicto a tachar. ÂżY tĂș?
- Juan P. Lema
- 10 dic 2020
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 2 feb 2021
La adicciĂłn a tachar es tal, que ella decide en quĂ© orden debemos abordar las tareas de nuestra lista de pendientes, en lugar de hacerlo segĂșn su prioridad.

A mĂ, como a la mayorĂa de las personas, me encanta hacer listas de pendientes. Coger una libreta, un post-it o un papel suelto y escribir todo aquello que tengo por hacer. Incluir en ella hasta la mĂĄs mĂnima actividad. Incluso, hay quienes al final del dĂa disfrutan transcribiendo, las tareas no terminadas, a la nueva lista de pendientes del siguiente dĂa. Encontrando en esto una fuente de placer.
Y esto lo hacemos, no por el placer que les acabo de decir, sino porque nos genera la tranquilidad de tener un panorama completo de todo aquello que debemos ejecutar. De saber que no se nos va a escapar nada y que vamos a poder cumplir a tiempo, con todo aquello con lo que nos hemos comprometido.
En este momento se estarĂĄn preguntando, quĂ© tiene que ver el hacer listas de pendientes con el tĂtulo de esta publicaciĂłn, quĂ© tiene que ver la lista de pendientes con una adicciĂłn. Les explico.
Hacer listas de pendientes no es una adicciĂłn. No tiene nada de malo. Todo lo contrario. Tener una lista Ășnica de pendientes es una de las prĂĄcticas mĂĄs recomendadas para manejar mejor el tiempo y ser mĂĄs productivos. Ya hablamos de esto un un artĂculo previo de este mismo blog.
El problema radica en el momento en el cual empezamos la ejecuciĂłn de dichas tareas. Tomamos la hoja o la libreta en la cual la hicimos y nos enfrentamos a un maremagno de actividades. En este momento la pregunta que se nos presenta a todos es: ÂżY por dĂłnde empiezo?
Y como en general, no tenemos un adecuado manejo de prioridades, dejamos casi siempre esta decisiĂłn a una adicciĂłn. Una adicciĂłn que yo tengo: la adicciĂłn por tachar. Esa adicciĂłn que casi todos nosotros, o nuestros cerebros â segĂșn lo dice JosĂ© Miguel Bolivarâ, tenemos. Y como toda adicciĂłn, para poder curarnos tenemos que reconocerla: Somos adictos a tachar.
âEl cerebro es adicto a tachar. Y esta adicciĂłn es tan fuerte que condiciona la toma de decisiones.â - JosĂ© Miguel Bolivar
Miren, nuestro afĂĄn, o el de nuestros cerebros, por reducir la lista de pendientes al mĂĄximo, hace que elijamos para hacer de primero las cosas mĂĄs corticas; las tareas mĂĄs sencillas; los pendientes mĂĄs simples. Dejamos que nuestra adicciĂłn decida por nosotros. Porque sentimos que estas tareas nos tomarĂĄn menos tiempo y por ende podremos tachar mĂĄs actividades, lo que significa que tendremos menos cosas por hacer.
Lo hacemos creyendo que la clave para ser mĂĄs productivos estĂĄ en tener menos cosas en la lista, sin detenernos a pensar que cada una de estas cosas que quedan nos podrĂa tomar horas o hasta dĂas para su ejecuciĂłn.
Y es que la adicciĂłn a tachar es tan grande, que no nos damos cuenta de que la tenemos. Es una adicciĂłn tan fuerte como la adicciĂłn a la heroĂna o a la cocaĂna. Nos da tanto placer que no nos damos cuenta del mal que nos hace y permitimos que siga definiendo el orden en que abordamos las tareas en nuestro dĂa a dĂa.
Este placer que nos da cuando empezamos a tachar tareas, cuando marcamos como ejecutadas aquellas actividades que finalizamos, con la ilusiĂłn de que al final del dĂa, o en algĂșn momento dado podamos mirar con felicidad que hemos tachado todo. Que todos los pendientes quedaron terminados. Es un placer contraproducente para la productividad.
Recuerden que ser productivo no es hacer muchas cosas, sino hacer menos cosas de una manera mĂĄs inteligente. Y esta adicciĂłn a tachar nos lleva por el camino contrario. Nos pone a hacer mucho y, lo peor, en el orden equivocado. Estamos simplemente ocupĂĄndonos, creyendo que la ocupaciĂłn es un sinĂłnimo de productividad.
AdemĂĄs, cuando empezamos nuestras jornadas haciendo un montĂłn de tareas menores, estamos desaprovechando el momento mĂĄs productivo del dĂa. Estamos dejando que nuestras mentes se agoten haciendo tareas de poco valor y estamos provocando que las tareas mĂĄs difĂciles, mĂĄs largas y que demandan mĂĄs de nosotros, las estemos abordando cuando ya el cerebro estĂĄ cansado. Cuando no somos tan productivos y por ende nos toma mĂĄs tiempo de los que nos deberĂa tomar.
EL TRATAMIENTO
Si tĂș, al igual que yo, eres adicto a tachar, estos son los pasos que te recomendamos seguir para que acabes con dicha adicciĂłn:
Reconoce. Lo primero que uno debe hacer para combatir la adicciĂłn a tachar, como cualquier otra adicciĂłn, es reconocer que la tiene. Como lo he hecho yo. Cuando uno reconoce que tiene este problema, empieza a pensar en las cosas que podrĂa hacer para solucionarlo, pues ya sabe que la dependencia lo estĂĄ perjudicando, o por lo menos estĂĄ afectando su productividad.
Elimina prejuicios. No se debe descalificar uno mismo. Todos, o casi todos, padecemos o hemos padecido de esta adicciĂłn a tachar. Es importante analizar las causas o factores que nos llevan a tachar de manera desmedida para tratar de eliminarlas.
Prioriza. La mejor forma de combatir esta adicciĂłn, que como todas las adicciones es perjudicial, es implementando un mecanismo de priorizaciĂłn. Un sistema que nos ayude a decidir quĂ© debemos hacer de primero, segĂșn la importancia de las actividades pendientes, y que no sea nuestra adicciĂłn por tachar la que lo decida.
AsesĂłrate. Hay muchos profesionales que pueden ayudarte con tĂ©cnicas de priorizaciĂłn. En Time Es Cool ponemos a tu disposiciĂłn nuestro curso online, las mentorĂas individuales y los talleres presenciales para que aprendas a priorizar y puedas dejar a un lado tu adicciĂłn.
Busca apoyo. Habla con un amigo o compañero del trabajo para que te ayude a salir de la adicción. Cuéntale que vas a empezar el tratamiento de priorización para que te ayude a implementarlo y, a lo mejor, hasta él también se una. Las grandes batallas no se ganan solos. El apoyo de otros es fundamental para que no te dejen recaer.
Sigue las instrucciones. Aplica el mecanismo de priorizaciĂłn al pie de la letra. Identificar lo mĂĄs importante tiene su tĂ©cnica. Los sistemas de priorizaciĂłn sirven para ordenar los pendientes segĂșn su importancia. Desde lo mĂĄs importante hasta lo menos importante. Entendiendo como importante aquello que mĂĄs valor nos aporta para alcanzar nuestros objetivos de vida, bien sea en el ĂĄmbito personal o en el profesional. Por ilĂłgicas que parezcan las recomendaciones, aplĂcalas. No las menosprecies.
Huye de las tentaciones. Trata de evitar las situaciones que podrĂan propiciar una recaĂda. Presta mucha atenciĂłn cuando todo parezca estar bien, porque si te descuidas, puedes recaer. Las recaĂas son un golpe muy duro cuando uno cree que ya lo ha superado. Aunque los tiempos difĂciles son inevitables, hay que mantener vivo el optimismo.
