• Juan P. Lema

Cuando trabajas desde casa

Seis recomendaciones que te permiten sacar mayor provecho cuando trabajas desde casa y, sobretodo, evitar que el trabajo te consuma tu tiempo personal.

Con la nueva normalidad, tras el confinamiento al que nos vimos abocados durante la pandemia, el trabajo desde casa pasó de ser algo esporádico y hasta raro, a ser algo común en la mayoría de las organizaciones. Algunas personas se quedaron trabajando permanentemente desde sus hogares y el resto lo hace al menos un par de días a la semana. Pero realmente son muy pocas las personas que volvieron a una presencialidad el cien por ciento de su tiempo.


Ahora, aunque el trabajo desde casa tiene muchas ventajas relacionadas con el manejo del tiempo, entre las cuales la que más se destaca es la posibilidad de ahorrarnos el tiempo de traslado entre nuestra casa y oficina al menos dos veces al día, puede llegar a generar muchos traumatismos en la vida personal por los cuales muchas personas se están quejando.


Entonces, para que disfrutes de los beneficios del trabajo desde casa sin sacrificar espacios personales ni disminuir tu calidad de vida, pon en práctica estas seis recomendaciones para que establezcas una rutina ganadora cada día que trabajes desde tu hogar:


1. Aprovecha el traslado matutino

En la mañana, cuando vamos a la oficina, usualmente nos gastamos entre 30 y 60 minutos en promedio para trasladarnos. Parece poco, pero recuerda que el día se debe medir en minutos, no en horas, y este es tiempo valioso que cuando nos quedamos en casa no tenemos que utilizar para tal actividad. Sin embargo, la mayoría de las veces lo desaprovechamos y no nos damos cuenta de qué hicimos con él. Se nos puede ir durmiendo un poco más, mirando el celular o las redes sociales, respondiendo mensajes de trabajo o simplemente haciendo pereza sin sacar nada provechoso de ello.


Para que esto no nos pase y aprovechar este tiempo que nos ganamos, lo más indicado es dedicarlo a hacer ejercicio o salir a caminar. Esta es una de las prácticas que nos ayudan a empezar nuestros días mejor. Y además, ejercitarnos en la mañana no solo tiene la ventaja de que nos activa y nos llena de energía para la jornada que comienza, volviéndonos más productivos, sino que también ayuda a que al final del día no se nos enrede la vida y terminemos por no hacer deporte debido a que una reunión se alargó, a que estalló una crisis de última hora en la oficina o a la asistencia a una invitación de carácter personal.


2. Fija barreras

Una de las recomendaciones más importantes que debes seguir cuando trabajas desde casa es la fijación de barreras que te ayuden a separar los espacios, los momentos y las actividades laborales de las personales. No hacerlo, conlleva a que sintamos una sobrecarga laboral, a que alarguemos la jornada y a que sintamos que estamos dando mucho más de lo que debiéramos, sacrificando siempre los aspectos personal y social.


La fijación de barreras debes hacerla en lo físico, delimitando el espacio o lugar en el que vas a trabajar. Es decir, no debes trabajar desde tu cuarto, desde la sala, desde la cocina y desde el estudio. Escoge solo un lugar en el que vas a trabajar y denomínalo como tu oficina o escritorio en casa, el cual (idealmente) no debería ser un espacio que utilices frecuentemente para otra actividad personal. Así mismo, debes definir el horario en el que vas a trabajar, y salvo excepciones de fuerza mayor, no deberías trabajar ni antes ni después de él. Este horario debería ser el mismo que siguen tus compañeros que están trabajando presencialmente o que tú seguirías si estuvieras en la oficina.


3. Mantén los descansos

Los descansos que tomamos cuando vamos a la oficina son vitales para nuestra recuperación y para mantener adecuados los niveles de energía. Por ello, al trabajar desde casa los debemos mantener, e inclusive, los debemos realizar en los mismos horarios. Aquello de no dejar tiempo para almorzar, o para tomar un refrigerio a media mañana o a media tarde no es un comportamiento sano. Y mucho menos hacerlo, en frente del computador, mientras seguimos trabajando.

Ajusta entonces tus descansos para comerte una fruta en la mañana, para almorzar a medio día y para comerte una galleta o un chocolate en la tarde, a la misma hora en la que lo harías si estuvieras en la oficina. Es más, prográmalos en tu calendario para que no se te olviden y para que no los ocupes con otro tipo de reuniones o actividades. Además te servirán como las pausas activas que todos requerimos por seguridad y salud ocupacional.


4. Realiza conexiones sociales

Uno de los aspectos más delicados del trabajo desde casa es que nos aleja de nuestros compañeros de trabajo en el sentido social. La interacción y los espacios informales de conversación con nuestros colegas se hacen cada vez más esporádicos, si es que no desaparecen del todo. Y establecer lazos entre los miembros de los equipos, más allá de los laborales, son una de las principales fuentes para fortalecer el clima laboral y aumentar los niveles de satisfacción y motivación individual.


Realiza entonces, de manera programada y deliberada, llamadas, videollamadas o sesiones de chat, según sea tu preferencia, con tus diferentes compañeros de trabajo. Antes que profesionales somos seres humanos y a todos nos gusta saber que los demás se interesan por nosotros, por nuestras cosas y por nuestro bienestar. Así que, hazlo tú también con todos aquellos de tu oficina que te interesan y te importan. No te aísles en tu casa detrás de la pantalla de tu computador.


5. Guarda las herramientas

Pocas personas tienen la fortuna de contar en su casa con un cuarto o espacio de dedicación exclusiva para trabajar desde casa que puedan cerrar una vez terminan de trabajar. La mayoría lo hacemos desde un espacio en el cual realizamos otras actividades personales como ver televisión, comer o incluso dormir.


Es por ello que, al finalizar la jornada debemos guardar todas las herramientas de trabajo. Empieza por apagar el computador y disponerlo en el maletín, en un cajón o un armario. Guarda así mismo las libretas de apuntes, los bolígrafos y en general todos los elementos que te recuerden que aún tienes cosas pendientes por hacer. No verlos durante tu tiempo personal, te ayudará a desconectarte y a sentir un descanso verdadero después de terminar. De lo contrario es como si nunca dejaras de trabajar y te quedaras en modo alerta el tiempo en el que te deberías relajar.

6. Aprovecha el traslado vespertino

En la tarde, al igual que en la mañana, cuando trabajamos desde casa nos ahorramos entre 30 y 60 minutos en promedio que nos hubiera tomado retornar. Si no somos conscientes de qué hacemos con ellos se nos pueden simplemente perder trabajando más de lo debido, revisando las redes sociales o, literalmente, haciendo cualquier cosa que no nos agregue valor, sin priorizar nuestro bienestar.


Define entonces una actividad que te guste y te aporte y realízala durante este tiempo en el que te hubieras estado desplazando. Lee un libro, arma un rompecabezas, realiza crucigramas, estudia algún tema que sea de tu interés o aprende algo nuevo. Lo importante es que sientas que hiciste algo para lo cual normalmente dices no tener tiempo y que te permitió mejorar y crecer.

Pon en práctica estas seis recomendaciones y conviértelas en una rutina que te permita sacar mucho mayor provecho cuando trabajas desde casa y, sobretodo, evitar que el trabajo te consuma tu tiempo personal.

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