• Juan P. Lema

¿Te sientes agotado?

Aprende claves para prevenir el agotamiento y, en caso de que llegues a sentirlo, te indicamos qué debes hacer para curarte de él.

Sentirse agotado es una de las situaciones más comunes en los profesionales del mundo actual. La cantidad de trabajo, las múltiples responsabilidades, el direccionamiento matricial, la ausencia de espacios para la reflexión, la velocidad a la que nos aboca la tecnología, la sobre-exigencia y hasta la misma globalización, hace que cada vez nos sea más difícil desconectarnos y que por ende, nuestro cerebro se recaliente, llevándonos a un agotamiento físico y mental, el cual es más conocido como síndrome del burnout.


Quizás ya te haya pasado y no lo sabes, pues el agotamiento tiene múltiples maneras de manifestarse. Si no estás seguro, valida si en los últimos meses has tenido al menos uno de sus principales síntomas: ansiedad, dolor físico, enfermedades constantes, irritabilidad, fatiga, problemas de sueño, dificultades para concentrate, conflictos interpersonales, problemas familiares, agresividad, tensión muscular, cambios en el apetito, procrastinación, aburrimiento general. Si la respuesta es sí, seguramente se debe a que has tenido un cierto grado de agotamiento o síndrome del burnout.

QUÉ ES EL AGOTAMIENTO


El agotamiento es un estado de fatiga, cansancio o frustración que agrupa una serie de síntomas que nos impactan de manera integral. Impactan nuestra salud mental, nuestra salud física, nuestras relaciones personales, familiares y laborales, nuestra productividad y, en general, nuestra felicidad.

Obviamente este estado no es una situación coyuntural. Es el resultado de meses o años de negarnos tiempo para nosotros, de no cuidarnos, de no contemplarnos, de no querernos. De no ponernos nosotros mismos como nuestra primera y más importante prioridad en el día a día y siempre.


Pero igualmente, si no lo atendemos a tiempo, puede ser el primer paso para problemas de salud física o mental mucho más graves y complejos, como ataques al corazón, diabetes o hasta depresión, con las consecuencias que todos ellos pueden traer en el largo plazo.

Se puede deber principalmente a un cansancio excesivo, a la falta de apego, a falta de realización o a una sensación de ineficacia. Pero aunque pareciera que el agotamiento es el resultado de las particularidades de cada individuo, también tiene mucho que ver el clima laboral, con nuestros jefes, con los retos a los que nos enfrentamos y con el entorno laboral en que nos desenvolvamos. Es una combinación de la reacción que nuestro entorno genera en nosotros y que nosotros generamos en nuestro entorno.


CÓMO PREVENIRLO


La mejor forma de prevenir el agotamiento es implementando y mantenido un estilo de vida saludable y balanceado que incluya aspectos como:


1. Actividad física: el ejercicio no es solamente bueno para nuestro cuerpo y para nuestra salud física, sino que también nos ayuda a desocupar nuestra mente, especialmente de pensamientos negativos, por lo cual nos ayuda a nuestra salud mental, despeja nuestros cerebros de frustraciones y aburrimientos, nos da un positivo impulso emocional. Ahora, no pienses que la solución es volverte un deportista consagrado; simplemente basta con salir regularmente a caminar, hacer una sesión de estiramiento o un rato de yoga, e inclusive salir a bailar. Las claves son la consistencia y la constancia.


2. Dieta balanceada: una dieta saludable ayuda a evitar el estrés y también mejora los sistemas inmunes. Por eso incluye en tu alimentación diaria alimentos como aguacate, frutos secos y pescado que contienen omega 3, fungen como antidepresivos y te ayudan a evitar el agotamiento.


3. Sueño reparador: adquirir y sostener ciclos de sueño regulares nos permite mantener el control de nuestra mente. Despertarse a la misma hora cada mañana e irse a dormir a la misma hora todas las noches nos proporciona una rutina y una sensación de tranquilidad que disminuye las razones por las cuales tenemos que preocuparnos, debido a nuestra sincronización con el ritmo circadiano.


4. Mentalidad positiva: los seres humanos estamos condicionados a tener pensamientos negativos, pero enfocarnos siempre en ellos puede tener consecuencias verdaderamente desastrosas en nuestras vidas. Tener una mentalidad positiva no tiene que ver con ignorar la realidad o pretender que todo está bien cuando no lo está. Por el contrario, es que a pesar de lo duras que sean las situaciones que estemos viviendo, siempre seamos capaces de encontrar algo bueno en eso.


5. Planear: hacer revisiones periódicas, al menos semanales, de lo que tenemos por hacer y de cuándo lo vamos a lograr, nos permite tomar distancia de las tareas para enfocarnos en los objetivos y de esta manera dimensionar, priorizar y ejecutar todo lo que queramos para alcanzar eso que queremos lograr.


CÓMO CURARSE


La mayoría de las veces se nos dificulta escuchar a nuestro organismo y por ello no reconocemos a tiempo los primeros síntomas del agotamiento dejándolo avanzar hasta estados muy complejos. Para que esto no nos pase, debemos mantenernos alertas frente a cualquier síntoma para tratarlo inmediatamente con esta serie de acciones:


1. Reconocer el origen: el agotamiento no siempre proviene de nuestros trabajos. Cualquier situación emocional compleja, que dure cierto tiempo, puede llevarnos al colapso. Algunas veces es una mezcla de factores entre los cuales pueden estar el trabajo, el estudio, problemas familiares, situaciones personales. Identifica cuál o cuáles de ellas te están consumiendo más energía, pues reconocer la fuente principal hará más fácil encontrar una solución.


2. Identificar qué puedes cambiar: piensa sobre pequeños ajustes que puedas hacer en tu rutina que te hagan sentir mejor. Algún cambio en tu horario, recalcula el tiempo que le dedicas a cierta actividad, renegocia algún entregable o compromiso, empieza a practicar un hobby o saca tiempo para ti. Aunque solo haciendo esto no saldrás del agotamiento, si te ayudará a sentirte mejor y a empezar a retomar el control de tu vida.


3. Busca ayuda: la mayoría de las veces, cuando llegamos a niveles extremos de agotamiento, es necesario recurrir a alguien para que nos ayude. Puede ser un familiar, un amigo, un mentor, un coach, un psicólogo o un psiquiatra. Alguien que nos escuche y nos guié en nuestra búsqueda de la tranquilidad mental que hemos perdido. No solo nos serán útiles en la validación de los síntomas, sino que también nos ayudarán a definir el mejor plan para mejorarnos. Lo importante es hablar con alguien que nos ayude a ver las cosas en perspectiva y lograr reducir así los niveles de estrés.


4. Establece tus límites: es el momento de aprender a decir que no. Debes priorizarte tú mismo y respetar tus necesidades físicas, emocionales y mentales. Por esto, cuando te pidan algo, en lugar de decir que sí de manera inmediata y hasta autómata:

  • Respira y analiza la situación con calma

  • Calcula la energía que tienes

  • Calcula el tiempo disponible que tienes

  • Evalúa si lo que te están pidiendo te agrega valor a ti o te parece interesante

  • Sé sincero contigo mismo frente a si realmente deseas y puedes hacerlo

5. Toma el control: aunque sentirse agotado está usualmente asociado a una sensación de impotencia y de incapacidad, aplicar algunas de las técnicas y herramientas que compartimos en este blog, en nuestro podcast, en nuestros cursos y talleres te pueden ayudar a volver a tomar el control. Planear, priorizar, definir tiempo a las tareas y dedicar tiempo a lo personal definitivamente son algunas de las principales claves para tomar el control de tu vida y tu tiempo.


6. Cuídate a ti mismo: cuando nos sentimos agotados es realmente porque nuestro cuerpo y nuestra mente nos están llamando la atención. No escucharlos podría ser catastrófico. Así que piensa ¿cuándo fue la última vez que hiciste algo por ti? ¿cuándo fue la última vez que te consentiste y te contemplaste? ¿cuándo fue la última vez que tomaste días libres y realmente descansaste? Si te sientes agotado es porque seguramente fue hace mucho tiempo. Disminuye el ritmo, relájate, piensa en ti y cuídate para que vuelvas a centrarte y lograr balance en tu vida.

Aunque el estrés y el agotamiento sean el pan diario de cada día, no son estados normales. El que muchas personas los experimenten no los hacen algo normal. Sentirte de esta manera es el anuncio de que algo mucho más grave y doloroso está por pasar si no tomamos medidas. Escucha tu cuerpo y actúa. Es lo único que realmente puedes hacer.

INSPIRADO EN: Intelligent Change. (n.d.). How to Prevent Burnout and How to Heal From It. Retrieved July 23, 2021, from https://www.intelligentchange.com/blogs/read/how-to-prevent-burnout-and-how-to-heal-from-it

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