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  • Foto del escritorJuan P. Lema

Aprende a fijar límites

Con estos cinco pasos aprende a fijar límites que protejan tu bienestar, para que vivas de una manera más tranquila y cuentes con más tiempo para ti.


Aprende a fijar límites

¿Eres de las personas a las que les cuesta decir que no? Seguramente una de las razones por las que te pasa esto es porque te cuesta fijar límites o los fijas o expresas de manera vaga o poco precisa, permitiendo – sin querer – que los demás se aprovechen de ello para imponerse.


Y es que cuanto más preciso puedas fijar y expresar tus límites, más probabilidades habrá de que se respeten. Si bien es posible que tengas que repetirlos varias veces, no tendrás la necesidad de disculparte por decir que no, ni de explicar tus razones para hacerlo, lo cual es uno de los motivos que más nos dificulta el decirlo.


Los límites que pones en torno a tu tiempo, acciones y actividades en las que participas, te permiten mantenerte empoderado y equilibrado. Sin unos límites claros vas a sentir que el tiempo no te rinde, que no eres dueño del mismo y que no te alcanza para lo más importante en tu vida: tú mismo.


Las personas que no tienen o no expresan claramente sus límites pueden ser fácilmente persuadidas a hacer cosas que no quieren hacer, porque pueden estar actuando por culpa u obligación en lugar de por amor propio. Además, sienten que se la pasan ayudando a todo el mundo y descuidándose, generando sentimientos negativos como rabia y agotamiento.


Así, los límites nos ayudan a tener más claridad frente a qué estamos dispuestos a decir “sí” y a qué decir “no”. Los límites nos liberan para vivir la vida según nuestros propios términos., con menos estrés y un mayor bienestar.


Por ello, con estos cinco pasos aprende a fijar límites que protejan tu bienestar mental, físico y emocional, fomentando relaciones saludables en el trabajo, con la familia y tus amigos, para que vivas de una manera más tranquila y cuentes con más tiempo para ti:


1. ESPECIFICA CLARAMENTE TUS LÍMITES

El primer y más importante paso para definir tus límites es hacerlos concretos. Los límites suelen ser confusos y abstractos porque parecen invisibles en nuestra vida diaria.


Sin embargo, al escribir tus límites y visualizarlos, podrás tener mucha más claridad sobre dónde quieres trazar la línea entre tu tiempo y tus actividades y los de otras personas.


Reflexiona sobre qué tipo de cosas, personas o situaciones te causan estrés, molestia o malestar, qué te resta energía y qué te hace sentir agotado emocionalmente. Asimismo, identifica todo aquello que te hace sentir seguro, libre, empoderado y capaz.

Luego toma una hoja y dibuja en ella un círculo. En la parte exterior ubica todo lo negativo y en la interior lo positivo. Este círculo representa una manifestación visible de tus límites. Es hora de sacar de tu vida todo lo que esté fuera del círculo, es decir, todo lo que traspasa tus límites.


2. COMUNÍCALOS ABIERTAMENTE

Uno de los errores más grandes que comete la gente es establecer límites en su mente pero no compartirlos abiertamente con quienes lo rodean en su vida. A veces asumimos que los demás conocen nuestros límites. Pero si no los comunicamos claramente, ¿cómo sabrán cuándo los han sobrepasado?


Así que, una vez que conozcas tus límites, debes comunicarlos. Respira hondo, reúne tu determinación y expresa asertivamente tus necesidades de una manera amable y directa con tus familiares, amigos y compañeros de trabajo. Para ello puedes utilizar expresiones cómo:

  • Solo puedo quedarme una hora porque tengo otro compromiso.

  • Si vas a llegar tarde, avísame con anticipación.

  • No tengo la capacidad para ayudarte en este momento.

  • Entiendo que estás pasando por un momento difícil y quiero estar ahí para ti, pero no tengo la capacidad para escucharte en este momento.

  • Me siento incómodo cuando hace eso. Si no puedes respetar mi espacio, tendré que irme.

  • Este no es un tema que esté dispuesto a discutir ahora.

  • No encuentro divertido ese tipo de comentarios.

  • Entiendo que vemos las cosas de manera diferente y respeto tu opinión, pero no me fuerces.

  • Por favor, pregúntame primero antes de tomar prestado algo mío.

  • Te agradecería que no tocaras eso.

  • No me siento cómodo si publicas eso en las redes.


Afortunadamente, una vez somos conscientes de nuestros límites y los expresamos, la mayoría de las personas los respetarán y se disculparán si accidentalmente cruzan esta línea. Pero sin una comunicación clara, las líneas se vuelven borrosas y les será más difícil respetarlos.


3. MANTeNTE FIRME

Los límites nos ayudan a proteger nuestro bienestar mental y emocional. Pero hay que entrenar a quienes nos rodean para que aprendan a no cruzar esta línea. El primer paso para ello es comunicarlos, pero no siempre es suficiente. Se necesita tiempo, repetición y paciencia.


No todo el mundo entenderá o respetará tus límites la primera vez que los manifiestes, pero esto no te puede llevar a la frustración. Es fundamental mantenerte firme en tu decisión y, al mismo tiempo, recordar amablemente tus necesidades cuando sea necesario.


Si alguien inicialmente no respeta tus límites, recuérdaselo, pero sé coherente con tu decisión original. No desistas ante el primero que haga caso omiso de ellos.


Además, evita cambiar tus límites para complacer a otra persona. Si por ejemplo no te sientes cómodo cuando te contactan para temas de trabajo fuera del horario laboral y ya lo expresaste abiertamente, no aceptes que a veces esté bien que te manden mensajes a altas horas de la noche. Si bien puede resultar incómodo al principio, una persona que realmente quiera estar en tu vida respetará tu decisión.


4. DEJA EL MIEDO A UN LADO

Las personas a las que les cuesta decir que no, terminan con una carga desbordante de deberes y responsabilidades que parece que no pueden cumplir. Tienden a renunciar a sus prioridades y a su cuidado personal mientras intentan satisfacer las solicitudes de todas las personas y las cosas a las que dijeron que sí.


“No” es una palabra poderosa. Sin embargo, en la actualidad hemos sido programados para sentirnos culpables por decir que no. Se asocia con falta de interés, de compromiso y hasta de amor por los demás. En realidad, decir que no es trazar una línea en la arena. Es una expresión de valentía, amor propio y soberanía sobre nuestras vidas.

Recuerda que cada sí que digas a alguien, es un no que te estás diciendo a ti mismo. Nuestras respuestas y decisiones moldean nuestra realidad. Tenemos el poder de elegir cómo gastar nuestro tiempo y energía. Si algo no te parece bien o no te gusta, probablemente no deberías hacerlo. La palabra "no" es esencial para establecer límites saludables.


Si necesita ayuda para sentirte cómodo diciendo que no con y hacerlo con más frecuencia, consulta estas quince formas de decir “no” con educación y respeto.


5. SACA TIEMPO PARA TI

En la sociedad actual sacar tiempo para nosotros puede ser percibido como egoísta. Pero está demostrado que tomarse un tiempo a solas está relacionado con más confianza, mayor creatividad, más inteligencia emocional y más estabilidad en situaciones desafiantes. Incluso puede ayudar a prevenir el agotamiento.


Así que reserva con frecuencia en tu calendario un tiempo para ti e informa a tus familiares y amigos más cercanos que no estarás disponible durante este tiempo. Ya sea que estés caminando, viendo televisión, leyendo, haciendo ejercicio o aquello que más te gusta, crea estos momentos periódicos para ti, ya que son una buena forma de empezar a establecer límites más saludables.


La soledad te permite reflexionar sobre tu vida y tus valores. El tiempo que dedicas al cuidado personal puede ayudarte a aportar más claridad a tus relaciones con otras personas y, en última instancia, ayudarte a definir tus límites. Además, el cuidado personal y los límites saludables no son egoístas; son una forma de amor propio que conduce a relaciones más profundas y experiencias más satisfactorias. Y si quieres dar más a los demás debes ponerte tu máscara primero.


Los límites de tu vida darán forma a tu crecimiento y a tus relaciones con las personas que te rodean. Debes tener claros los límites de tiempo, energía y capacidad emocional. Si no proteges tu bienestar, nadie más lo hará. Al establecer límites claros, podrá encontrar más libertad y vivir una vida más feliz.

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