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  • Foto del escritorJuan P. Lema

8 comportamientos que debes cambiar

Si a veces te sientes tan agobiado que quisieras cambiar de trabajo y hasta de vida, empieza por cambiar estos ocho hábitos nocivos que, con seguridad, son los responsables de gran parte de tus angustias diarias.

Una de las quejas más comunes que escucho en las personas es que se sienten tan agobiados y cansados con sus trabajos que quieren cambiar de cargos, de empresa, de oficio o, incluso, hasta de vida. Sin embargo, de mi experiencia puedo contarte que hacer alguno de estos cambios solo le cambia el nombre a nuestros problemas, pues la causa real de los mismos se va con nosotros. Nos persigue a donde vayamos.


Por esto, si de verdad quieres hacer un cambio en tu estilo de vida para lograr un mayor balance, más equilibrio, ser más productiva y vivir más feliz, mi recomendación es que empieces por cambiar estos ocho hábitos que casi todos tenemos y que son la fuente de la mayoría de nuestras angustias y sensación de exceso de carga laboral.


1. Mantener el correo abierto

Una de las mayores presiones que sentimos todas las personas es la del número en negrilla o dentro del círculo rojo indicándonos cuánto correos tenemos por leer. Y, a la vez, para pocos hay mejor sensación que aquella que sentimos al dejarlo en cero. Sin embargo, aunque 84% de las personas mantienen sus correos abiertos de manera permanente y 70% de las personas abren los email tras 6 segundos de haberlos recibido, este es un comportamiento nocivo.

Para ser productivo en lo operativo hay que agrupar tareas similares, como leer el correo, y hacerlas en bloque. Además, rara vez es urgente lo que te solicitan por correo; para las urgencias verdaderas hacemos una llamada. Así que, establece momentos específicos en tu día – entre dos y cuatro – para revisar, responder y escribir tus correos, y aumenta así tu concentración y la productividad tanto tuya como de tu equipo.


2. Responder inmediatamente los chats

Si comparamos el correo con los chats, estos últimos son mucho más difíciles de controlar. Y si bien, la sensación de urgencia de un mensaje instantáneo es mayor que la de un correo electrónico, tampoco es un canal que deba utilizarse para una verdadera urgencia. Las buenas prácticas indican que si algo requiere una respuesta en menos de dos horas debe tratarse con una llamada, si la respuesta puede esperar entre 2 y 24 horas debe tratarse por chat, y si puede esperar más de un día, el medio adecuado es el correo electrónico.

Así que en lugar de estar todo el día disponible y responder inmediatamente todos los chats (o esperar respuesta inmediata), acuerda niveles de servicio y atención con tu equipo y tus clientes. La clave de estos sistemas de mensajería no es responderlos de manera inmediata sino dar respuesta dentro de los niveles acordados y las expectativas generadas. Y para que esto te funcione, deberás desactivar sus notificaciones y establecer tu estado en modo “Ocupado” o “No molestar”.


3. Revisar constantemente las redes sociales

Definitivamente el tiempo dedicado a navegar las redes sociales rara vez podría catalogarse como tiempo productivo. Esto no significa que no lo puedas hacer, pues cada quien decide perder el tiempo como mejor le parezca. Sine embargo, la manera automática como revisamos las redes sociales, sin ni siquiera darnos cuenta de que lo hacemos, puede ser considerada una adicción.

En lugar de dejar que las redes sociales dominen tu vida, recapacita sobre qué tanto valor te agregan y qué tan importantes son en el logro de tus metas y objetivos. Con base en esta reflexión date de baja en las redes sociales que ya no usas; depura las cuentas a las que sigues, dejando solo aquellas que te generan valor; usa aplicaciones o funcionalidades del celular para limitar los momentos en las que accedes a ellas y el tiempo que les dedicas diariamente; desactiva sus notificaciones para que no te llamen la atención; y haz que sea difícil acceder a ellas, ubicándolas dentro de una carpeta o grupo en la última pantalla de aplicaciones de tu celular.


4. Dejar abiertas todas las ventanas

Si eres como la mayoría de las personas, en este momento debes tener abiertas en tu computador entre 5 y 20 ventanas o pantallas diferentes. Muchos lo hacen a manera de recordatorio de cosas que tienen por hacer: el informe que no han terminado, el correo que tienen que responder, el artículo que aún no leen, el producto que quieren comprar. Sin embargo, por práctico que parezca, esta práctica que pareciera ser una efectiva lista de pendientes, está lejos de serla. Está demostrado que el tiempo que perdemos cambiando de ventana o de aplicación es cercano a las 4 horas cada semana, no solo mientras encontramos la que realmente estamos buscando, sino por el efecto de las distracciones y angustias que conlleva.


La solución es desarrollar el hábito consciente de cerrar todo lo que tengas abierto varias veces al día en lugar de dejarlo abierto de manera indeterminada. Y si no te atreves a hacerlo por temor a olvidar algo que tengas por hacer, decide si lo anotas en tu lista de pendientes o si mejor te agendas un espacio para realizarlo de una vez.


5. Hacer varias cosas al tiempo

Está totalmente comprobado que atender o tratar de hacer varias cosas al mismo tiempo es un asesino de la productividad. Sin embargo, muchas personas aún creen que escribir un email mientras atienden una llamada, o responder chats mientras están en una reunión son comportamientos que les permiten lograr más en menos tiempo. Entiende que la multitarea no solo no es posible, sino que aumenta las posibilidades de distraernos, hace que la ejecución de las actividades nos tome más tiempo y mina la calidad de nuestro trabajo.


Empieza entonces a darle a tu trabajo la importancia que merece y a dedicarle tu completa atención a la tarea que te estás dedicando. No hacerlo es un indicador de la baja importancia de tu tarea o de lo poco que te importa la misma. ¿O qué pensarías tu de un cirujano que en plena operación descuida a su paciente por mirar su Instagram o atender una llamada? Seguro que no lo tolerarías y pensarías que la vida de su paciente no le importa mucho. Pues igual sucede con lo que tu haces.


6. Usar muchas aplicaciones DE PRODUCTIVIDAD

Si llegaste hasta este punto de este artículo es porque te inquieta tu productividad y seguramente ya has ensayado muchos mecanismos, herramientas y aplicaciones de productividad. Y precisamente esta obsesión que muchos tienen por ensayar y ensayar herramientas buscando aquella que les ayude a encontrar el santo grial, sin éxito alguno, es un gran problema.


La clave para ser más productivos no está en el número de herramientas o aplicaciones que usemos ni el alguna en específico. Está en tener aquellas que más se ajustan a nuestros gustos y necesidades y, ojalá, a que se integren de manera natural con el sistema de correo que más utilices en tu día a día. Según mi experiencia, basta con tener una agenda o aplicación para gestionar tus eventos, un mecanismo para mantener un registro de tus tareas o actividades pendientes y una herramienta más para los recordatorios o notas de aquellos datos que utilizas a menudo y no quieres olvidar. El resto están de más.


7. Organizar el entorno

Uno de los comportamientos más comunes en las personas es que antes de ponerse a trabajar en algo, especialmente en las mañanas, necesitan revisar que todo en su entorno esté bajo control. Empiezan sus días entonces revisando sus correos por si algo urgente llegó; le dan una mirada a las noticias para ver si hay algo sobre lo que deba estar al tanto; e, incluso, guardan documentos, limpian el escritorio y se aseguran de que todo está en su puesto antes de empezar a trabajar.


Y aunque esto podría ser cierto y hasta potenciar el trabajo, el problema es cuando esta serie de actividades se utiliza a manera de procrastinación y son solo una excusa que nos damos para no tener que enfrentar ese gran proyecto o tarea que debemos abordar y que nos asusta, no sabemos hacer o tememos enfrentar. La solución: abordar siempre a primera hora del día la tarea más importante que tengas, incluso antes de darle una mirada a tu correo u organizar algo más. Recuerda que las pequeñas tareas o pseudotrabajo nos dan la sensación de que somos productivos pero en realidad solo nos mantienen ocupados.


8. Estar siempre disponible

El trabajo híbrido o remoto y la conectividad que propicia la tecnología actual son causas de la sensación que muchas personas tienen de tener que estar siempre conectados y disponibles para lo que las puedan necesitar. Tanto en el ámbito laboral como personal. Creemos que alejarnos del celular durante un día, una noche o un fin de semana puede poner en riesgo no solo nuestro trabajo sino también nuestras relaciones personales. Por el contrario, está demostrado que estar siempre conectado aumenta la fatiga mental, la procrastinación y la falta de balance de vida.


Establece entonces espacios y momentos libres de chats, correos y hasta teléfonos. Declara cuándo te vas a desconectar y mantente fiel a tu decisión. Cuéntaselo a tu familia, amigos y jefes, no solo para que sepan que lo vas a hacer y te entiendan, sino también para que te ayuden a lograrlo. Y si te cuesta hacerlo, utiliza aplicaciones o funcionalidades del celular que te lo propicien y recuerden. Una buena ayuda nunca está de más.


Como viste, lo que estos comportamientos tienen en común, es que son hábitos que tenemos y realizamos de manera inconsciente. Nunca nos los enseñaron, no nos hemos detenido a pensar porqué los hacemos y, mucho menos, hemos reflexionado sobre el impacto negativo que tienen en nuestras vidas. Simplemente creemos que son la forma en la que hay que hacer las cosas porque siempre las hemos hecho así o, peor aún, porque vemos que todo el mundo las hace igual.


Así que te reto a que te vuelvas consciente de estos comportamientos e implementes las recomendaciones que te compartí para que los cambies.


Basado en Altrogge, S. (2019, October 4). What to change your life? Start with changing your default behaviors. RescueTime Blog. https://blog.rescuetime.com/change-your-life-default-behaviors/

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